Professors (50 sin leer)
Ni harto de vino habría yo leído este Elogio de la bondad si John Bainville, que es uno de los más elegantes prosistas del inglés, no hubiese asegurado que uno de sus autores es uno de los más elegantes prosistas del inglés: como el énfasis en la bondad delata al malvado, cualquier persona medianamente sensata no puede de entrada evitar la sospecha de que los autores de un libro con ese título (Adam Phillips y Barbara Taylor) sólo pueden ser dos asesinos en serie o dos pederastas peligrosos, sino simplemente dos tontos de remate. Pero no sólo es cuestión de énfasis: ahora mismo la bondad es sospechosa. Un chiste reciente de El Roto lo dice mejor: en la viñeta, blandiendo un cuchillo de carnicero, aparece un tipo con pinta de haber convertido hace un segundo en carne picada a una clase entera de párvulos; el tipo se lamenta. "Dicen que soy una buena persona para desprestigiarme". Así es: hoy la bondad es cosa de nenazas y de fariseos, un disfraz del egoísmo salvaje, una triquiñuela de moralistas y sentimentales, una virtud para perdedores o la forma más baja de la debilidad; hoy no existe tertuliano radiofónico que no cite a diario la frase de Plauto citada por Hobbes según la cual el hombre es un lobo para el hombre y que no recuerde que Rousseau, el mayor apologista moderno de la bondad, metió a sus cinco hijos en orfanatos; hoy diríase que la mayor aportación teórica realizada en España al debate político es el buenismo, esa palabra con que la derecha pretende denunciar la política que practica la izquierda, según ella basada en el mero altruismo y en las buenas intenciones; hoy, en fin, no hay escritor que no repita el dictum de Gide según el cual es imposible hacer buena literatura con los buenos sentimientos, que no pose de maldito y que no dedique por lo menos una novela a desentrañar el misterio del Mal
Lo peor de todo lo anterior no es que sea del todo falso, sino que no es del todo cierto: no hay duda de que existe el fariseísmo de la bondad, pero tampoco de que la bondad en sí misma no es farisea; es muy probable que el hombre sea un lobo para el hombre, pero también que no sea sólo eso; no hay duda de que el divino Jean-Jacques no era un santo, pero tampoco de que los vicios de su vida no anulan las virtudes de sus libros; es muy probable que la izquierda practique a veces una política basada en el mero altruismo y en las buenas intenciones, pero también que la derecha practique a menudo una política basada en el mero egoísmo y en las malas intenciones. Y en cuanto al misterio del Mal, ¡Dios santo, cuánta memez pretenciosa se ha escrito en su nombre! Al fin y al cabo, si es verdad que el mal está en nuestra naturaleza y todos somos una panda de hijos de perra, lo misterioso no es el mal, sino el bien: lo misterioso es que haya quien tenga el coraje de violentar su naturaleza y ser bondadoso en vez de malvado.
| San Agustí |
Esta respuesta es inquietante: los humanos somos incansables buscadores de significados y hemos desarrollado muchas maneras de hacer inteligible todo lo que nos sucede. Pero hallamos aquí una imposibilidad: el mal, en esta concepción, es mal justamente porque no tiene ni puede tener sentido. Cualquier sentido lo disminuye y evapora. Extrae por completo el sentido de una acción, destruye por destruir, daña por dañar: ahí tienes el mal destilado y puro.— ¿Por qué hiciste eso que hiciste?
— Porque sí, no tengo ninguna razón.
| by Quentin Shih |
Director: "Para mí, nuestra empresa es como una familia".
Sindicalista: "Me permito recordar a nuestro director que él, como hijo único, desconoce la experiencia de la fraternidad".






Se produce un ligerísimo, casi irrelevante, avance con la implantación de la LOGSE (población de 25-34) que parece más efecto de la inercia que de otra cosa. Nos detenemos y vamos ligeramente para atrás (con la población de 16-24 años).
Observen ustedes que con el nefasto sistema educativo anterior a la LOGSE, cada cinco años disminuía cinco puntos el porcentaje de población sin estudios secundarios... y sin reducir el nivel de exigencia. El progreso fue tan espectacular que si consideramos los últimos 50 años, somos el cuarto país de la OCDE que mejor lo ha hecho. Lo que ocurre es que después llegó la LOGSE... y resulta que somos el país que peor lo ha hecho en los últimos 15 años.

Y también:«Uno es lo sabio, el juicio que gobierna todo de parte a parte» (frag. 41).
Aristóteles se aplicará a lo común del logos con un rigor sin precedentes. En realidad, ninguna ciencia nace tan entera en la obra de un solo hombre como la que él llamó «Analítica» y nosotros Lógica.«Aunque el logos es común a todos, la multitud vive como si cada uno tuviese su privado entender» (frag. 2).
Un silogismo aristotélico sería: si A cabe entero en B (como «caballo», en «animal» o «línea» en «punto») y B cabe entero en C (como «animal», en «viviente», o «línea» en «plano»), A cabe entero en C. También podemos decir que si A no pertenece a ningún B, y B pertenece a todo C, C no pertenece a ningún A. El nuevo descubrimiento -tan asombroso como cada uno de los pasos previos- es que A y C, los términos reunidos (positiva o negativamente) en la conclusión, constituyen meros extremos. B, que está ausente pero implícito en la conclusión constituye el eje del razonamiento, y a este enlace lo llama Aristóteles meson, «término medio». Descubrir el meson o mediador nos permitirá saber si la conclusión es fundada o infundada, y –llevándolo un poco más allá- permitirá hacer ciencia, en vez de circunscribirnos a opiniones arbitrarias sobre esto o lo otro, porque la mediación en general marca la frontera entre meras sensaciones y sensaciones fundadas.«Un discurso donde una vez establecidas algunas cosas resulta necesariamente de ellas —por ser lo que son— otra cosa distinta de las antes establecidas».
Para nada necesita el razonamiento dos premisas y una conclusión. No es necesario formalismo alguno, porque lo esencial está en descubrir la mediación. Esa mediación pone de relieve la causalidad, que constituye la meta del saber propiamente dicho. La razón o mediador transforma el aislamiento de lo inmediato en relación de determinaciones “mediadas” o complejas, y eso es en general la ciencia.«La vivacidad de la inteligencia es la facultad de descubrir instantáneamente el término medio. Es el caso, por ejemplo, de que viendo cómo tiene la luna su lado brillante vuelto siempre hacia el sol, comprendemos inmediatamente la causa del fenómeno, esto es, su recibir la luz solar. O si observamos a alguien ocupado en hablar con un hombre rico adivinamos que le pide dinero prestado. Es también el caso de adivinar que el fundamento de la amistad de dos personas consiste en tener un enemigo común. En todos estos casos, ha sido bastante ver los extremos para conocer también los términos medios, que son las causas».

Hace ya siglos que se viene buscando un fundamento universal para el comportamiento humano. Una de las metas permanentes de la filosofía: encontrar normas morales de valor universal. Cuánta sesuda y profunda reflexión se ha desarrollado al respecto. Quizás el problema resida en que lo planteamos ya siendo adultos, cuando la moral de cada uno se ha formado y petrificado lo suficiente como para lograr acuerdos, como para impulsar el diálogo, como para estar abiertos a otras formas de entender la vida. Así que hoy, de forma tan experimental como provocativa proponemos un enfoque totalmente lúdico e infantil. Porque quizás lográramos crear una moral universal si nos encargáramos de que todos los niños crezcan con los preceptos del parque. A saber:
A más de un lector se le habrá dibujado una sonrisa. Lo trágico del asunto: hay padres que educan a sus hijos en el incumplimiento sistemático de dos o más normas de las anteriores. Y esto debería ser un asunto filosófico de primera magnitud.


Quan diem "Cal dialogar", a què ens referim? a establir un diàleg inquisitiu? una discussió? una negociació? una disputa? una controvèrsia? una polèmica? un debat? una querella? un litigi? una picabaralla? una entrevista? una deliberació? un diàleg "socràtic"?- Calla!
- Calla tu, imbècil!
«El desarrollo rutinario del mundo de los pensamientos es en cierto modo una huida continua ante el asombro. Un asombro semejante fue el que experimenté de niño cuando mi padre me mostró una brújula. El hecho de que esa aguja se comportara de una manera tan determinada no cuadraba en absoluto con el tipo de acontecimientos que podían tener cabida en el mundo de conceptos inconscientes. Detrás de las cosas debía haber algo que estuviese profundamente oculto. Con todo, lo que el hombre ve desde pequeño no suele provocar en él una reacción de este tipo; no se asombra ante la caída de los cuerpos, ni ante el viento y la lluvia, ni ante la luna, ni ante el hecho de que ésta no se caiga, ni ante la diversidad de lo viviente y lo no viviente».

Desenganya't : d'una cosa - encara que sigui la millor cosa del món -només poden treure ... coses. Ningú és capaç de donar el que no té, oi?, ni molt menys res pot donar més del que és. Les llenties són útils per treure la fam però no ajuden a aprendre francès, per exemple, el diners, per la seva banda, serveixen per a gairebé tot però, això no obstant, no poden comprar una veritable amistat (a força de pasta s'aconsegueix servilisme, companyia de gorrers o sexe mercenari, però res més). Vaja, que un electrodomèstic li pot prestar a un altre electrodomèstic una peça però no pot donar-li un petó ... Si les persones fóssim simples coses, amb el que les coses poden donar-nos ens bastaria. Però aquesta és la complicació de la qual et parlava: que com no som pures coses, necessitem «coses» que les coses no tenen. Quan tractem als altres com a coses (...), el que rebem d'ells són també coses: ens serveixen (com si fossin instruments mecànics), surten, entren, es freguen contra nosaltres o somriuen quan premem el botó adequat ... Però d'aquesta manera no ens donaran aquests dons més subtils que només les persones poden donar. No aconseguirem així ni amistat, ni respecte, ni molt menys amor. Cap cosa (ni tan sols un animal...) pot brindar aquesta amistat, respecte, amor ... en resum , aquesta complicitat fonamental que només es dóna entre iguals i que a tu o a mi ... , que som persones , no ens pot oferir ningú més que altres persones a les que tractem com a tals. Això del tracte és important, perquè ja hem dit que els humans ens humanitzem els uns als altres. En tractar a les persones com a persones i no com a coses (és a dir, en tenir en compte el que volen o el que necessiten i no només el que puc treure d'elles) estic fent possible que em tornin el que només una persona pot donar-li a una altra .( ... )



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