Manuel Vicent, Principis, El País, 29/03/2009
Professors (50 sin leer)

God planting the Garden of Eden
“Muñequita linda, de cabellos de oro, de dientes de perla, labios de rubí”. Jaume Vallcorba responde con la letra del famoso bolero de María Grever cuando se le pregunta por el modo en que la poesía de los trovadores ha marcado nuestro estándar de belleza. “Dientes blanquísimos, labios rojos… toda esa tipología viene de allí”, explica Vallcorba (Tarragona, 1949), medievalista y editor de Acantilado. En ese sello ha publicado De la primavera al Paraíso. El amor, de los trovadores a Dante, un ensayo que analiza la enorme influencia literaria y social de esos poemas cultos que, en lugar de en latín, se escribieron en lengua vulgar durante los siglos XII y XIII en el arco Mediterráneo. La geografía es clave porque, como señala irónico el estudioso, no deja de ser paradójico que el pelo rubio –de oro- fuera fundamental en un canon estético aunque hablase de mujeres del sur de Europa. Pero ahí está la fuerza de la poesía, que marcó ese canon hasta que en el siglo XX –“para desesperación de los dermatólogos”- Coco Chanel sustituyó la piel de blanco marfil por el bronceado.
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Fieles a nuestra cita mensual con Libro de notas, ayer iniciaba también el curso en el pequeño espacio que allí hay reservado a pensadores actuales. Le tocaba el turno a un pensador bien conocido en Latinoamérica: Enrique Dussel.


“Vivió –y probablemente habrá muerto animado por él- en ese extraño ascetismo espiritual, uno de los más arduos ascetismos, que consiste en creer en el derecho que los demás tienen de pensar como les plazca. Una cosa es morir por el dios o el país de uno y otra cosa es morir por proteger las opiniones de otros que uno no comparte. El mutuo respeto de los derechos, una curiosa clase secundaria de respeto, es la esencia de la convicción liberal. Y ese respeto, como un valor absoluto de la sociedad civil, es en realidad muy raro y se hace cada vez más raro. Aron realmente lo sentía.”



Día uno. Más de lo mismo. Horario nuevo, alguna cara nueva y muchas otras ya conocidas. En algunos casos con deudas pendientes y en otros con la agradable sensación del rencuentro, de que vuelva a abrirse la posibilidad de ver crecer, en lo intelectual y lo personal, a un puñado de adolescentes. Las aulas, más o menos, en el mismo estado. Alguna persiana arreglada, otras todavía pendientes. La tecla de aquel ordenador sin reponer, y las bolas de los ratones en casa de algún alumno malintencionado. Malditos ratones de bolas, deberían haberse extinguido hace años, pero la crisis les han dado nuevos bríos. Buenos días a todos, me llamo fulanito y voy a ser vuestro tutor este año. Los pasillos que irradian nervios: los alumnos de 1º que no encuentran su aula, lo mismo que les ocurre a los compañeros nuevos. Con varios edificios no hay quien se aclare. La nomenclatura no ayuda nada. Rampas, pasillos y escaleras que resultan anónimos para los que se estrenan en el centro. Subidas y bajadas, idas y venidas y las preocupaciones de fondo: la letra del coche, el chaval que me repite curso. La enfermedad que no para o la vida de pareja que se derrumba. La alegría por los proyectos que se van a cumplir en el curso o por los logros de las personas queridas. Una forma clásica de empezar el curso para tantos y tantos miles de profesores.
Día uno. Prácticamente diez semanas sin madrugar ni un solo día. Verano de piscina, pueblo, playa o montaña. Tanto tiempo dedicado a disfrutar. De los amigos, de la naturaleza, de la música o de los libros. Todos los años igual: parece mentira que se haya pasado tan rápido. Parece que fue ayer cuando boletín en mano nos fuimos de aquí pensando que aquel iba a ser el verano de nuestra vida. Todo eso ya pasó. Ahora la cabeza apenas reúne las fuerzas para levantarse del tablero de la mesa. Nos cantan el horario y los profesores. Más o menos lo de siempre: el amargado que paga con nosotros sus movidas en casa, el revolucionario y alternativo con el que andamos medio perdidos, el quisquilloso que te busca las vueltas todo el curso, y el que va de simpático pero en el fondo es igual de pesado que los demás. Largas horas de aburrimiento por delante a excepción de la asignatura favorita. Sólo con el oasis del recreo en el largo desierto de la mañana. Qué sería de esto si no fuera por la gente de clase. La única pega: me han separado del compañero del alma. Una compensación: compartimos pasillo con los que van un año por delante. Así que hay diez meses por delante para hacer maniobras de aproximación. Quizás, dos meses después me vea con otros ojos. Una forma, como tantas otras, de empezar un curso nuevo. A ver si pasa rápido y acaba pronto. Menuda mierda.
Día uno. Me han levantado bastante más pronto de lo habitual. Seguramente será para llevarme a algún sitio chulo, como en las últimas semanas. Me lo he pasado en grande por ahí, con los horarios algo más relajados. Hay una cosa peculiar: hoy solo salimos dos de casa. No tres, como habitualmente. Algo que no me suele gustar mucho: ya estaba acostumbrado a ser siempre tres, y poder jugar con los dos. Entramos en un sitio que me resulta familiar, aunque no logro identificarlo. Raro. Me agarro más fuerte a los hombros. Como señal defensiva no me falla nunca. Me bajan al suelo y entro en una sala con otros cuatro niños. No tengo ni idea de lo que pinto allí, pero estos niños tampoco tienen buena cara. A nadie se le pasaría por la cabeza que se lo estén pasando bien. De repente, cuando me quiero dar cuenta, me han dejado allí completamente solo. No encuentro los rostros de las últimas semanas. Me entra un miedo insuperable. Abandono. Por qué me tienen que dejar aquí, con lo bien que estuvimos en todo este tiempo juntos. Ni siquiera estoy seguro de si volveré a verlos. Quizás nunca vuelvan a por mi, y me quede para siempre con estos niños tristes. Más llanto. Gritos. De repente aparece alguien que trata de calmarme con juguetes. Quién se confoma con juguetes cuando has tenido dos personas pendientes de ti todo este tiempo, compartiendo juegos y risas. Perplejidad: no hay quien entienda este mundo. ¿Qué habré hecho mal para que me dejen aquí? ¿Cuál es el sentido de todo esto? ¿Por qué me abandonan de esta manera? ¿Volveré a verlos? Nada más filosófico, angustioso y existencial, que el día uno. Y en una guardería, más.







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| GiorgioAgamben |
Es decir, en el momento en el que Galileo presenta sus observaciones con el telescopio (que resumiremos en la próxima anotación), la visión geocéntrica del universo, más allá de filosofías y religiones, desde un punto de vista estrictamente científico, es la posición archiestablecida y compatible con las observaciones. Por poner un ejemplo un poco extremo: Un empiricista ateo radical en 1600 sería geocentrista y se plantearía el heliocentrismo como hoy se podría plantear la teoría de los universos paralelos sugerida por algunas interpretaciones de la mecánica cuántica: una posibilidad sugerida por las matemáticas.a) La Tierra, esférica, parece ser el centro del universob) Los movimientos observados de los objetos celestes pueden ser descritos con precisión suficiente por el sistema de Ptolomeoc) No existe evidencia empírica que respalde el sistema de Copérnico. Este sistema es un truco matemático que simplifica el de Ptolomeo (hay que recordar que el sistema de Copérnico, de órbitas circulares, sigue recurriendo al artificio ptolemaico de los epiciclos; habrá que esperar a Kepler para su eliminación).
Una persona disparó a otra en el sur de Rusia durante una discusión sobre el trabajo y los méritos del filósofo alemán Emmanuel Kant, informa RIA Novosti.
Según fuentes policiales de la ciudad de Rostov en el Don, lo que comenzó como una pequeña disputa degeneró en un violento altercado en el que una persona disparó a otra por diferencias de opinión.
De acuerdo con las autoridades locales, la víctima fue hospitalizada y su vida no corre peligro. Aunque la identidad del agresor no ha trascendido, la Policía ha informado de la detención de un joven de 26 años como principal sospechoso de la agresión.
Probablemente a comienzos de 1657 su exilio había terminado, lo que le permitió regresar a Ámsterdam. Allí permanecería hasta 1660, año en el que es objeto de un ataque cerca del teatro de la ciudad. Un joven fanático de la Sagrada Comunidad trató, sin éxito, de apuñalarlo. El episodio debió impresionar vivamente a Spinoza porque cuando murió, en 1677, todavía conservaba en el armario el abrigo que llevaba ese día, con el desgarrón que el cuchillo de aquel fanático le había hecho, se dice que para mejor tener presente que el pensamiento no siempre es amado por los hombres. Como observa agudamente a este respecto Gilles Deleuze, "si bien no es infrecuente que un filósofo acabe procesado, es más raro que comience por una excomunión y un intento de asesinato" (2).Parece razonable suponer que la experiencia de este terrible episodio lo empujara a abandonar Ámsterdam de forma definitiva e instalarse, en 1660, en Rijnsburg, una aldea tranquila cerca de Leyden, buscando la soledad para escribir. De ahí pasó a vivir, de 1664 a 1669, en Voorburg, cerca de La Haya, para, finalmente, trasladarse a esta última ciudad en 1670, donde residió hasta el fin de sus días. Mientras vivía en Rijnsburg, trabó amistad con el que entonces era jefe de gobierno (raadspensionaris) Jan de Witt, quien protegió la publicación anónima del Tractatus theologico-politicus en 1670, obra de Spinoza que causó un gran revuelo por su crítica racionalista de la religión. Estas protestas, unidas al asesinato de su protector en 1672 en una revuelta popular de carácter monárquico y nacionalista, persuadieron a Spinoza de no volver a publicar nuevas obras sino tras su muerte, lo que no impediría que circularan entre sus admiradores, cada vez más abundantes. En 1673 J. L. Fabritius, profesor de Teología, le ofreció por encargo del Elector del Palatinado una cátedra de Filosofía en la universidad de Heidelberg, pero Spinoza no la aceptó, pues aunque se le garantizaba libertad de filosofar, se le exigía no perturbar la religión públicamente establecida.Ambas decisiones nos permiten empezar a mostrar algunos rasgos de la manera de ser de Spinoza(íntimamente ligados a su manera de pensar) que tal vez nos ayuden a interpretar mejor sus propuestas en lo referido a los afectos. En efecto, el perfil que, especialmente tras su excomunión se nos va apareciendo, es el de un hombre de firmes convicciones, a las que va llegando tras unos profundos procesos de reflexión crítica, ávido de conocer y, por ello mismo (y por su propia experiencia personal), preocupado por cualesquier forma de fanatismo e intolerancia. Pero también un hombre frugal, discreto y humilde, ajeno a ambiciones de cualquier tipo. Disponemos de diversos testimonios que nos lo indican. Durante nueve años (1663-1672) aceptó del mencionado Jan de Witt una modesta renta anual de 200 florines. Pero cuando en cierta ocasión su amigo y discípulo Simon De Vries pretendió regalarle una suma de dos mil florines para que pudiera vivir con más comodidad la rechazó cortésmente argumentando que no necesitaba nada y que, de recibirlo, tanto dinero le desviaría infaliblemente de sus estudios y ocupaciones. También rechazó la pretensión de De Vries de instituirlo heredero de todos sus bienes e insistió en que solo aceptaría una pequeña renta anual (una suma de quinientos florines en concreto) para poder vivir de sus ingresos. Cuando De Vries murió y le legó la pequeña pensión que habían acordado, Spinoza redujo aún más la cantidad y solo aceptó trescientos florines, manifestándole al desconcertado hermano de De Vries, Isaac, que esta pequeña suma sería más que suficiente. Asimismo parece que en algún momento el rey Luis XIV de Francia, por intermedio del príncipe Condé, le ofreció una magnífica pensión si le dedicaba una de sus obras, ofrecimiento que fue, como todos los otros, educadamente rechazado por Spinoza.Importa insistir en la conexión entre la vida y el pensamiento de nuestro autor. La referencia antes apuntada al cambio de actitud que este manifiesta tras la excomunión merece ser destacada, sobre todo para no deslizar una idea romántico-esencialista del personaje. No estamos ante alguien que desde siempre supo, que ya desde su más tierna infancia pensó... y otras formulaciones análogas que dieran a entender la preexistencia de una especie de teleología o plan de vida por parte del protagonista, el relato de cuyas peripecias concretas no hiciera más que confirmar. En el caso de Spinoza manifiestamente no fue así, en el sentido de que no siempre mostró idénticas actitudes en relación con los mismos asuntos. Sabemos que hasta los veinticuatro años de edad fue comerciante y, durante una parte de ese tiempo, estuvo a cargo del negocio de la familia. Tanto parecía importarle el dinero en aquella época que llegó a cometer el acto, reprobable desde el punto de vista de la comunidad (cualquier tipo de conflicto entre judíos tenía que resolverse entre las paredes de la comunidad y por parte de sus líderes), de llevar ante los juzgados holandeses a colegas judíos que no pagaban sus deudas. Sin que la cosa acabara aquí: cuando su padre murió, dejando su empresa con un considerable número de deudas, Spinoza no dudó en hacerse celador del juzgado holandés y en ser nombrado acreedor prioritario de su herencia.Pero poco después las cosas empezaron a variar y bien radicalmente por cierto. Porque cuando el juez dictó la sentencia, distribuyendo equitativamente los bienes legados, Spinoza renunció a su parte, quedándose únicamente con la cama de sus padres. Se diría que por aquel entonces había descubierto ya que pensar y escribir eran sus mayores fuentes de satisfacción, y necesitaba poco para mantener una vida dedicada a ellas. Nada parecía importarle tanto como su trabajo intelectual. Subsistía sobre la base de su trabajo de fabricante de lentes y, con posterioridad a 1667, de la pequeña pensión de De Vries mencionada. Le bastaba disponer de dinero, alojamiento y comida, poder comprar papel, tinta, cristal y tabaco, y estar en condiciones de pagar las facturas del doctor. Parecía persuadido de que un filósofo debía de permanecer oculto, ajeno a todo, tras su filosofía y, al igual que sus antepasados intelectuales Euclides, Epicuro y Lucrecio se ocultó efectivamente detrás de sus obras. Nunca llegó a formularlo así -que yo sepa-, pero se diría que a partir de un determinado momento la máxima que rigió su existencia fue esta: vivir para pensar.
Des del moment en què la raó política la té qui presenta al públic la cadena més llarga, qui la té més petita o qui per vergonya renuncia a exhibir-la queda immediatament desautoritzat . L`exhibició de la llargària de la cadena esdevé en una mena de veritat “objectiva” que tanca tota discussió i debat. El resultat és que el que s`ha de fer és sí o sí (a decidir per nassos) el que prediquen els partidaris de la més llarga. Per tant en política la mida sí que importa (oooh! síii!, oooh! síii!).
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Un soldado alemán le da un trozo de pan a un niño ruso, cerca de la ciudad de Volkhov. 1942Vía

"EL COMPROMÃS SOCIAL"
Taller dinamitzat per lâequip de filòsofs de Granollers format per Mariano Fernández, Joan Carles Gómez i Joan Méndez Camarasa.Â
Entrada lliure.

Filosofia moderna: Racionalisme i Empirisme
Centre cultural Casa Elizalde
Adreça: C/ València, 302. Barcelona.
Calendari: Del 30 de setembre al 2 de desembre.
Dia i hora: dilluns, 17 - 18’30 h.
Descripció del taller: Durant els segles XVII i XVIII es desenvolupà la Filosofia Moderna, caracteritzada pel seu gir subjectivista a l'hora de fonamentar el saber humà. Ja sigui posant plena confiança en les capacitats de la raó per assolir la veritat, o limitant el seu potencial epistemològic, els filòsofs d'aquesta etapa coincidiran a repensar de manera crítica el saber heretat.
Descartes, Pascal, Spinoza, Leibniz, Hobbes, Locke, Berkeley i Hume seran els
... (... continúa)

"El RESPECTE"
Entrada lliure.

La selección inglesa de fútbol saludando brazo en alto en el Olympiastadion de Berlin en mayo de 1938
Llegim a la premsa que finalment el ministre Gallardón ha decidit portar la reforma de la llei de l'avortament al Congrés. La majoria parlamentària amb què compta el PP facilitarà la feina, i d'aquesta manera es continuarà amb un dels costums més lamentables de la nostra jove democràcia: la partitocràtica que fa que cada govern canviï les lleis de l'anterior i que els representants polítics oblidin el seu compromís amb l'interès de tothom. En lloc de cercar un punt de convergència de les diverses postures enfrontades a la societat, els governs de torn contribueixen a aguditzar-ne les divergències.

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