Professors (50 sin leer)





No pocas veces los seres humanos parecemos empeñados en destruirlo que históricamente, y con no poco esfuerzo, conseguimos. Nuestra voraz capacidad de dañarnos, de demoler lo que tanto nos ha costado construir, deja en evidencia hasta qué punto somos competentes, no sólo para recrear, sino también simplemente para acabar, incluso si es preciso con lo mejor de nosotros mismos. Y no está claro que se trate de alguna suerte de desmontaje o deconstrucción, con miras a la búsqueda de otras recomposiciones. No está mal analizar los subsuelos. La permanente puesta en cuestión de los cimientos es asimismo necesaria. Y es cierto que conviene llevar determinado arrojo hasta el final. De lo contrario, todo es zarandeo, sin más. Y en cualquier caso, si las raíces no son adecuadas no está mal socavarlas.
Duran Lleida, boxador contra la lona, respira per la boca, panteja buscant un aire que no troba i mira d’activar contactes que no se li posen al telèfon. Els serveis secrets a punt de fer amb la CUP el mateix que els van fer a través d’algunes escissions d’ERC, convençuts que serà fins i tot més fàcil (ja han donat una pasta a algun filosofet perquè tregui la pols a la suada tesi de la democràcia directa i el paio ni s’adona de qui li paga). Especialistes en contrainformació que s’havien quedat sense feina al País Basc i que ara creen empreses de comunicació a Barcelona. Socialistes meditant sobre la diferència entre amistat i complicitat. La bona gent carregada d’emprenyament són considerats bombes en potència i tots els polítics professionals miren de defensar-se’n. Ahir, un acte sobre l’Holocaust a Barcelona omple l’Ateneu Barcelonès. Ja sabeu la maledicció de la gitana: Tant de bo visquis temps interessants.

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| José Luis Pardo |
Como en el mito bíblico de Noé, el hombre cuida (hasta el extremo de erigirse en garantía de su subsistencia) aquellas especies que le son beneficiosas, e incluso aquellas que potencialmente amenazantes son necesarias al equilibrio natural. Pues deseando la preservación de su propia especie el hombre ama naturalmente la variedad y complejidad del orden natural que es condición de su existencia. En suma: Infracción a la causa ecológica es (en términos kantianos) tener un comportamiento que no responde a la máxima subjetiva de acción de mantener la salud y fertilidad del orden natural, dado que ello es corolario del primer imperativo moral de contribuir a la plenitud de la propia especie humana.
... y dos hijos.



Como hemos visto en estas semanas en clase, el mundo moderno, del que René Descartes fue el autor que inauguró una de las dos grandes corrientes filosóficas del momento, fue un mundo mecánico. Tanto los filósofos como los científicos (en muchas ocasiones los intelectuales eran ambas cosas) estaban maravillados con el progreso científico y veían el cósmos como una perfecta pieza de relojería.
Un buen ejemplo de la relación de los autores de esta época con las máquinas es el caso de Leonardo da Vinci, inventor, dibujante, músico, escritor, etc. Todo un intelectual. Diseñó una bicicleta, una nave voladora, un tornillo aéreo e incluso un tanque.
En línea con el gusto por lo mecánico, Descartes llegó a pensar que los animales eran como máquinas porque no tenían “alma” (en esto es contrario a Aristóteles) ni eran capaces de hablar. Hoy en día, sin embargo, la reflexión sobre los animales como seres merecedores de respeto y buen trato es una de las que están sobre la mesa entre los temas filosóficos candentes.

Estos ejemplos os pueden ayudar a entender mejor la ambición racionalista por el conocimiento verdadero y evidente, así como la cantidad de veces que Descartes se refiere a las máquinas en sus textos. Si queréis profundizar en este tema, os dejo este estupendo enlace a un artículo de Francesc Llorens: Descartes y el mecanicismo.
Por otro lado, las dos obras principales de Descartes pueden ser consultadas en línea:
Para consultar la presentación que vimos en clase, pulsad aquí.
Como colofón, aquí tenéis los primeros minutos de la película de Rosellini “Cartesius“. Veréis en ella a un simpático e imberbe Descartes que estudia en La Flèche y parece más fascinado por las nuevas ciencias que por la filosofía escolástica. Son las inquietudes iniciales de una de las grandes mentes del siglo XVI.
Quienes queráis incrementar la nota de la evaluación podéis escribir unas cinco líneas explicando qué ocurre en el video y aportando vuestra opinión sobre los temas que se discuten en él. Publicaré las respuestas el día 3 de Febrero de 2013. (Si hay problemas para visualizar el video, aconsejo probar con otro navegador). ¡¡Animáos a participar!!
| Maquiavelo |
I en el cas humà? ¿Tenim també nosaltres el nostre equip de pautes motores innates? Amb tota seguretat, al nounat no li cal aprendre a mamar i també sap somriure, plorar, agafar-se a la seva mare i altres moltes coses. Però moltes pautes de comportament humanes es van desenvolupant de mica en mica, a mesura que hom creix, i és difícil precisar què és el que senzillament es perfeccionà, o sigui el que ja estava programat per endavant. No es por criar homes privant-los d’experiència. Però de tant en tant quan arriben al món nens cecs, i alguns sords i cecs alhora, i el seu estudi resulta molt revelador per al que estem tractant. Els nens que són cecs i sords de naixement creixen en continu silenci i tenebres, no veuen el somriure de la seva mare ni el so de la veu humana. Si la teoria ambientalista fos certa en la seva formulació extrema, seria d’esperar que aquests nens es diferenciessin molt en el seu comportament de les persones que creixen normalment. Jo he observat nens d’aquests i he comprovat que no és així. En molts punts de importància decisiva actuen quasi exactament com nosaltres. Per exemple, riuen i somriuen com nosaltres quan estan contents, i també emeten en fer-lo sons apropiats. I quan s’enfaden ploren, donen cops de peu, premen els punys i se’ls arruga la front verticalment com ho fem nosaltres. (...)

Hoy en el Diario Córdoba publico un artículo sobre el posible cambio en 2º de Bachillerato de la asignatura Historia de la Filosofía, que pasaría de ser obligatoria para todos a ser una optativa para la rama de Humanidades.
Por otra parte, os dejo una encuesta para que votéis sobre la propuesta del ministro Wert
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Afirma el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos lo siguiente:
- Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
- Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Este artículo, aparentemente, inocuo, cuenta hoy con una innegable actualidad, ya que es un intento de proteger la cultura desde dos puntos de vista: el productor y el receptor. Y es posible que en este sentido no hayamos progresado mucho en los más de sesenta años de derechos humanos: siguen existiendo obstáculos para acceder a la cultura, y los derechos de los productores están menos protegidos.
El primer epígrafe del artículo da por supuesto varias cosas. Lo primero y más importante: el deseo de participar en la vida cultural de la sociedad. Lo cierto es que incluso en los países que se dicen avanzados hay una parte importante de la población que no manifiesta interés alguno por la cultura. El motivo es bien sencillo: el aprecio de la cultura pasa necesariamente por un sistema educativo que desarrolle una especial sensibilidad hacia la misma. Y esto hoy, como ayer y como mañana, brilla por su ausencia. Es triste reconocerlo, pero hoy muchos alumnos logran el título de bachillerato sin ningún interés por la música, el teatro, la literatura o el arte. De nada sirve tener un derecho si no hay una sociedad que lo fomenta, que le soporta y da sentido. Algo de esto es lo que ocurre con un derecho a disfrutar de la cultura en una sociedad que no valora la cultura. Algo que no es, ni mucho menos, exclusivo de España, sino que ocurre en muchos otros países, y se puede constatar en el sistema educativo, pero también en los grandes medios de comunicación, espectáculos de masas, etc. La ausencia de voluntad es fácil de explicar: una sociedad culta es una sociedad menos manipulable. Y esto no interesa a nadie. Algo muy similar ocurre con el progreso científico: el acceso al mismo no es, ni mucho menos igualitario: el nivel económico marca la diferencia y la generalización de la ciencia y la tecnología es sólo una consecuencia, no necesariamente prioritaria, de otros intereses económicos superiores.
El análisis de este artículo se termina de complicar con el segundo epígrafe: la protección de los derechos de los creadores. Y es aquí donde se produce un choque peculiar: mientras que en Internet abundan las páginas que defienden los derechos humanos, son muchísimas más las que promueven la violación de estos derechos de propiedad intelectual. Podemos considerarlos o no, abusivos o inaceptables, pero lo cierto es que, estemos o no de acuerdo, la declaración de los derechos humanos recoge entre los mismos los “intereses morales y materiales” que correspondan a la creación de la que se trate. Algo que no puede quedar al arbirtrio de un internauta o de una asociación, ni mucho menos de quienes decidan lanzar una página de almacenamiento on-line con triquiñuelas técnicas para eximirse de responsabilidades. Internet ofrece hoy una plataforma de creación cultural muy amplia. Los escritores, artistas o cineastas del más diverso pelaje pueden decidir si comparten o no su material en la red. Pero una vez tomada esa decisión, la decisión de aquellos que opten por intentar cobrar por sus creaciones debe ser respetada. Podemos discutir cuánto tiempo han de estar vigentes estos derechos o si quizás sean preferibles formas de distribución alternativas a las tradicionales. Pero que alguien desee crear ciencia, arte, y literatura, y quiera también arriesgarse a vivir de esas creaciones son iniciativas que están protegidas por la declaración de derechos humanos. Y respetar esos derechos implica respetar las obras y a las personas que las crean. No vaya a ser que al final seamos muy activistas con algunos derechos y no tanto con otros que nos puedan resultar mucho más molestos.
M'agrada anomenar-les institucions morals bàsiques de la idea d'Europa. Són aquells criteris per a una responsabilitat compartida que es van anar fent forat entre guerres, revoltes i discòrdies i que configuren el substrat sòlid d'una Europa relativament confiada. Ara estan sent devorades: el ciutadà europeu ha estat substituït pel subjecte neoliberal, un home domesticat "per fer-lo apte per deixar-se governar pel seu propi interès", en definició de Christian Laval. Enumeraré les que em semblen principals. Primera: la intimitat. Kundera va explicar el totalitarisme com la pèrdua d'intimitat. Un món en què les persones s'acumulen les unes sobre les altres sense dret a l'espai propi. Vivim temps en què el privat es fa públic en la banalitat d'un narcisisme vulgar i en què el públic es fa privat en els terrenys subterranis del poder i la corrupció. Segona: la pluralitat. Es parla molt de tolerància. La tolerància és sempre una concessió, pròpia d'una època preliberal. És tolerant aquell que està convençut que només ell té la raó però es permet concedir als altres la gràcia de la paraula: protestin, però no hi ha alternativa. La pluralitat és una altra cosa: és acceptar que l'altre pugui tenir raó. I aquesta és la base de la tercera figura: el reconeixement. El respecte a l'altre, el respecte a les minories: a la seva paraula, que és el que les configura. Amb aquesta peculiar sensibilitat que té l'oratòria d'Obama, capaç de tocar directament amb una frase la pell de les persones a qui es dirigeix, va resumir aquest esperit en al·lusió als homosexuals: "Si realment som creats iguals, l'amor que cadascú ofereix a un altre també ha de ser tractat igual". Quarta: la universalitat. La voluntat de projecció universal, la capacitat d'actuar com si el que fem o diem pogués ser vàlid per a tot el món. Una força d'Europa, que com testifiquen les paraules d'Obama va expandir la seva cultura pel món. Cinquena: la laïcitat. La capacitat de separar la cosa pública i la creença, l'espai compartit i l'espai privat, per definir un territori del comú en què la paraula intervingui amb armes iguals. Sisena: la ciutat, com una forma peculiar d'humanitat, feta per a la convivència entre estranys. Déu va fer el camp, l'home la ciutat, deia el clàssic. I finalment, setena: la idea tràgica, la consciència de la nostra contingència, que ens fa irònics i desconfiats davant de les grans promeses. Potser és la utopia europea. Però jo entenc que és el pòsit moral que ens pot salvar d'un altre d'aquests viatges de la llibertat a la barbàrie que Europa fa amb tanta facilitat.
Els filòsofs medievals de vegades al·lucinaven. La suppositio, és a dir, allò a que es suposa que pot respondre un nom, (Diccionari Ferrater dixit) es ramifica en molts tipus, i per això la ganyota de la seva complicació. Explicacions aqui.
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| Irenäus Eibl-Eibesfeldt |
En un moment en què es pretén marginar la filosofia del pla d’estudis, sorgeixen iniciatives que la reclamen i reivindiquen, com si de les cendres hi hagués un nou renaixement, precisament per la seva mancança.
Sabemos que la especie hombre es resultado contingente del devenir natural, mas sin embargo a ella incumbe la tarea de conferir a la naturaleza un sentido, a saber, el de ser cimiento para asegurar precisamente la existencia del hombre. Y esta contemplación de la naturaleza como el primer eslabón en la causa del ser que otorga significación, además de arrancarla a la ciega insignificancia de lo meramente dado, tiene como inmediata consecuencia el imperativo de asegurar la salud de ese orden natural. Amar la naturaleza y luchar por su buena ordenación aparece así como inmediato corolario del amor de la especie humana, de tal manera que el fundamento de una actitud racionalmente ecológica no es otro que el deseo de plenitud para la especie humana.
