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El conatus no es una propiedad temporal o accidental de la cosa, algo que la cosa pueda prescindir, sino supone un tiempo indefinido –El esfuerzo con que cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser, no implica ningún tiempo finito, sino indefinido. (E3p8) Desde una perspectiva ontológica, es posible comprender la duración del proceso de determinación de la cosa; así como distinguir una cosa de otra, cuanto que estas parcelas de potencia son distintas una de otra –el [conatus] es la naturaleza misma o la esencia de cada cual; luego, el [conatus] de cada individuo se diferencia […] cuanto la naturaleza o la esencia del uno difiere de la esencia del otro. (E3p57dem)Las cosas singulares, en efecto, son modos por los cuales se expresan de cierto y determinado modo los atributos de Dios (por E3p25c); esto es, (por E3p34), cosas que expresan de cierto y determinado modo la potencia de Dios, por la cual Dios es y obra; y ninguna cosa tiene en sí nada por lo cual pueda ser destruida, o sea, que quite su existencia (por E3p4), sino que, por el contrario, se opone a todo lo que pueda quitar su existencia (E3p5); por tanto, se esfuerza, cuanto puede y está en ella, por perseverar en su ser. (E3p6dem)
Spinoza insiste en que el conatus es la esencia actual de la cosa misma (E3p7). En este sentido, cada cosa contiene la causa o la razón inmanente de su esfuerzo o tendencia. El conatus, en tanto expresión determinada de la potencia divina, es un quantum finito de potencia, es decir, un modo finito y limitado que tiende a perseverar en su ser. No hay una distinción real entre la cosa y su tendencia por conservarse a sí misma. El esfuerzo por perseverar en su ser debe ser entendido como una afirmación dinámica y activa de la cosa singular. La cosa existente es la potencia actual de una causa. Esta es una potencia de cada cosa, inherente a su propio esfuerzo, mismo que es en sí continua determinación, sin objeto ni fin. Es un principio innato de actividad.El conatuses, en y por sus efectos, un esfuerzo en acto, una potencia activa de afirmación y resistencia de una cosa frente a cualquier otra cosa externa que pudiere vulnerar su perseverancia indefinida. Es el apetito de afirmación y resistencia inmanente que juega en la relación de potencias. En este sentido, el esfuerzo de perseverancia de la cosa está siempre en conformidad con los afectos que expresan su grado de potencia y, además, la determinan.Este esfuerzo, cuando se refiere al alma, se llama voluntad, pero cuando se refiere a la vez al alma y al cuerpo, se denomina apetito; por ende, no es nada más que la esencia misma del hombre, de cuya naturaleza se sigue necesariamente lo que sirve para su conservación; y, por tanto, el hombre está determinado a obrar esto. Además, entre el apetito y el deseo no hay ninguna diferencia, sino que el deseo se refiere generalmente a los hombres en cuanto conscientes de su apetito, y por ello puede definirse así, a saber: El deseo es el apetito con conciencia de él. (E3p9e)
No deja de ser curioso cómo decimos todo, y muy en especial la palabra todo. Hay tantos todos que tal parecería que todono tiene que ver con cosa alguna, ya que al hablar así cabría pensar que no aludimos a nada ni a nadie en concreto. Así, todo y el todo irían a lo suyo, que desde luego no sería lo nuestro. Entonces podría ocurrir que todo fuera bien mientras nosotros nos encontráramos mal. O, por el contrario, que todo fuera un desastre, mientras nosotros nos halláramos magníficamente. Ese todo sin nosotros no vendría a incluirnos, sino que podría mostrar su rostro edulcorado hasta significar poco más que en general o en líneas generales. O lo que es peor, sería un todo, siempre y cuando no se tuviera en consideración a cada quien.

Todo el mundo está a favor de mi ley de educación, dijo el ministro de educación cuando hacía la wertical.
La LOMCE promueve la evaluación externa: todos los contenidos cuentan con el beneplácito de la Conferencia Episcopal.
Mi objetivo, dice Wert, es llegar a ser el último ministro de educación en España.


InGenius es el primer concurso para docentes de Primaria y Secundaria con motivación de toda Europa. Su reto es conseguir que diferentes metodologías pedagógicas se conozcan, se evalúen y se difundan. El concurso se basa en actividades, debates, juegos de rol, visitas y mucho más. Se espera que los docentes establezcan unidades didácticas interactivas ejemplares y transformadoras.

Está dirigido a docentes creativos y con una gran vocación en Ciencias, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas.
Además de los 28 países de la Unión Europea, otros países como Israel, Turquía, Macedonia, Noruega, Islandia, Suiza y principados como Andorra o Liechtenstein podrán participar en este evento.
El concurso inGenius está abierto hasta febrero de 2014. El plazo de envío de candidaturas estará abierto durante el mes de febrero de 2014 y solamente entrarán a concurso las actividades realizadas en los centros desde enero de 2013 hasta finales de enero de 2014.
Las bases del concurso las podéis encontrar aquí: bases del concurso inGenius
Toda la información del concurso la podéis encontrar aquí, así como el formulario de inscripción.
¿Quieres ser uno de los finalistas y asistir a la ceremonia de entrega de premios en Bruselas y al taller de divulgación científica? ¡Concursa en inGenius! Aprende junto a docentes de toda Europa.


Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
Aunque el Diccionario de la Real Academia ayuda realmente muy poco -pues define la idiota como "hecho o dicho propio del idiota", y al idiota como "quien padece de idiocia"-, tras esa vieja palabra griega hay bastante miga. En tiempos arcaicos, cuando tiranos y reyes eran la norma, idiotés parece haber designado al simple particular, o cuando mucho al hombre común, por contraste con los de cuna o ingenio no común. Pero al optar algunas ciudades griegas por el autogobierno, idiotés pasó a nombrar una amalgama de desidia, pusilanimidad e inconsciencia, en épocas donde semejante cosa supone ceder las riendas del Estado a embaucadores y ladrones. De ahí que el idiota no fuese un simple imbécil o persona corta de luces, sino alguien que delegaba tranquilamente en otros el cuidado de lo común y, por tanto, suyo. Así lo expone Pericles en su discurso más célebre, donde termina diciendo que "quien se desentiende de lo público no es para nosotros tan sólo un tranquilo, sino un inútil".A mi juicio, esas palabras del 410 antes de Cristo siguen marcando en 1993 las lindes que separan a tranquilos (y parásitos suyos) de quienes, por citar otra vez a Pericles, "aman la belleza con economía y el saber sin molicie". Para estos últimos, desde luego, no hay modo de rehuir la idiocia -y con ella sucesivas clases políticas, dedicadas a pastorear con seres humanos a modo de ovejas- si la ciudadanía no se asegura el derecho a ser consultada, cuando ella lo decida, sobre cualquier norma obligatoria vigente. Otra cosa no merece llamarse democracia.


| by Fan Ho |


| Hannah Arendt |
El pasado 11 de octubre se celebró el Día Internacional de la Niña, creado en 2011 con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los desafíos excepcionales que confrontan las niñas de todo el mundo. Este año la celebración se ha centrado en la necesidad de Innovar para la educación de las niñas.
Aunque las cifras de escolarización de niños en el mundo han mejorado, no se han logrado alcanzar los Objetivos del Milenio y las más perjudicadas siguen siendo las niñas. Según la UNESCO, de los 57 millones de niños y niñas en todo el mundo que no reciben educación primaria, más de la mitad, 31 millones, son niñas. Esta situación se agrava principalmente en tres países, Pakistán, Etiopía y Nigeria, en los que más de un millón de niñas no tiene acceso a la educación.
Sin embargo, Naciones Unidas afirma en su mensaje del Día Internacional de las Niñas 2013 que “hay pruebas abrumadoras de que la educación de las niñas, sobre todo en el nivel secundario, es una poderosa fuerza que transforma a las sociedades y a las propias niñas; es un elemento positivo que permanece constante en casi todos los resultados previstos para el desarrollo, desde la reducción de la mortalidad y la fecundidad hasta la reducción de la pobreza y el crecimiento con equidad, el cambio de las normas sociales y la democratización”.
Para incidir en la importancia de mejorar la situación de las niñas en el mundo, la organización The Girl Effect han puesto en marcha la iniciativa, The Girl Declaration”.
Por su parte, la agencia de desarrollo Plan ha difundido su informe Por ser niñas. El Estado Mundial de las Niñas 2013. En doble riesgo: las adolescentes y los desastres, en el cuyo prólogo, Valerie Amos, Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas para los Asuntos Humanitarios y Coordinadora de Socorro de Emergencia afirma:
“Los enemigos de la paz y el progreso entienden muy bien el poder potencial de las niñas y las mujeres jóvenes. El ataque del año pasado a la niña de escuela paquistaní, Malala Yousafzai, muestra que no hay nada a lo que ellos le teman más que a una niña con un libro; una niña que puede leer, aprender y tomar sus propias decisiones. Ahora depende de todas las personas que trabajamos en el sector humanitario y de desarrollo garantizar que estamos escuchando a las niñas como Malala y ayudándolas a llegar a su verdadero y transformador potencial”.
Se hablaba en estos días de la drástica reducción de inversión pública en I+D. Se cumplía la efeméride de la muerte de Ramón y Cajal, fecha más que propicia para retomar el asunto de los lamentados recortes. Alarmante en cierta manera, aunque sintomático del tiempo que vivimos, el cruce de cifras que se ha desatado: miles de millones de inversión, porcentajes en relación al PIB, etc. En el núcleo del debate parece haber un único centro de interés: la economía. Parece darse por hecho que si la inversión en I+D se justifica es principalmente por los beneficios económicos que genera. Patentes y nuevas lineas de producción que a largo plazo pueden incluso crear puestos de trabajo. Qué mayor motivación que la ganancia económica puede tener un gobierno para invertir en ciencia, más aún hoy que la superación de la crisis parece ser la meta última de todo gobierno. No caigamos aquí en la demagogia: por supuesto que es importante y prioritario el cálculo económico, pero algo falla en el sistema, en la sociedad y la cultura, si la económica es la única perspectiva en juego. Planteado en una pregunta sencilla: ¿Acaso no hay más razones para fomentar la investigación en una sociedad?
Permitámonos hoy la licencia de ponernos estupendos, que diría Max Estrella. Y de tirar de las orejas a aquellos que no ven en la ciencia más que una oportunidad de negocio. El saber es algo que he venido caracterizando a nuestra especie desde hace miles de años: no contentos con ser sapiens, lo somos por partida doble: sapiens sapiens. De alguna manera, aquel gobierno que no valora la ciencia en su justa medida está renunciando a aquello que más y mejor nos define, está fomentando una sociedad menos sabia, menos noble. Porque también se trata de esto: la ciencia y el conocimiento han sido desde hace siglos los ideales más altos a los que podía entregarse un ser humano. Detalle que parece importar bien poco a quienes expulsan del país a los mismos científicos que hace años intentaron repatriar [Nota al margen: llamarles “cerebros” es una forma más de cosificación, que por otro lado ignora lamentablemente que la ciencia viene impulsada también por la pasión]. Y este uno de los efectos no económicos de la ciencia: escuchaba hace años decir a Lledó que se estremeció al entrar por primera vez en la Universidad de Berlín y pensar que allí habían impartido clase varios premios Nobel. Circunstancia, seguramente sin importancia para muchos, de la que ninguna uni española puede presumir.
Invertir en ciencia más allá de la economía, e incluso de los ideales que han venido dando una seña de identidad a occidente desde hace siglos. Deberíamos invertir en I+D por una razón bien sencilla: para crear una sociedad mejor, capaz de enorgullecerse de los logros de sus científicos tanto o más que de los triunfos de sus deportistas. Porque de eso estamos hablando también: el desprecio con el que los distintos gobiernos han tratado a la ciencia transmite un claro mensaje a la sociedad. Volvamos por un momento a la economía: cuando nos dicen que hay un importante porcentaje del PIB que procede del turismo yma la vez se recorta drásticamente en ciencia, un alumno de secundaria avispado puede interpretar sin problemas que su futuro está más asegurado poniendo cafés o agitando copas que en un laboratorio. Seguiremos siendo la taberna de Europa, el lugar ideal al que venir de juerga, con el impacto correspondiente en los sueldos de todos los ciudadanos. Invertir en ciencia es una forma de consolidar una sociedad en la que se respeta el conocimiento y se asume que es una de las vías de progreso de la humanidad. Es dar prestigio a la q tividad científica y situar tu sociedad como una de las que se preocupan y contribuyen al desarrollo de todos. Plantearlo únicamente en términos económicos puede ser peligroso: en el fondo estaríamos siguiéndole el juego a quienes pueden pensar que en tiempos de crisis esta justificado reducir una inversión ya de por sí escasa. La ciencia y la investigación son valores sociales y culturales en sí, muy por encima de la economía.