Professors (50 sin leer)











| Ilustración de Marien Sauceda |
Este libro constituye un intento de observar la vida y la obra de Maria Montessori, con el fin de identificar las influencias intelectuales de su pensamiento y vislumbrar el papel desempeñado por su personalidad en su trabajo, para explicarlo y desvelar en qué consistió su originalidad.
Se trata de una búsqueda a través de varios continentes, consultando archivos olvidados e indagando en el recuerdo de mujeres y de hombres sobre cuyas vidas influyó. Al ser escrita en 1976, estudios posteriores han matizado el contenido, tal como se comenta en el prólogo.
Si esta historia sobre la vida de Montessori ha servido y sirve de estímulo para fomentar la ulterior investigación sobre sus logros y propone nuevas formas de apreciarlos, habrá conseguido su objetivo: presentarla ante las nuevas generaciones como la profesora de la que han aprendido mucho de lo que saben y sobre quien pueden seguir descubriendo todavía más.
Rita Kramer se graduó con honores en la Universidad de Chicago. Después estudió Inglés y Literatura en la Universidad de Columbia y comenzó su carrera trabajando de manera independiente para varias editoriales de Nueva York. Su carrera como escritora ha combinado el periodismo y la publicación de libros sobre temas que van desde la crisis de las escuelas americanas hasta el drama de la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial. Sus artículos han aparecido en The New York Times Magazine, The Wall Street Journal, Newsday, The International Herald Tribune, American Heritage, Commentary, The Public Interest, City Journal, The Journal of Military History y más periódicos de Estados Unidos y de otros países. Su biografía sobre Maria Montessori es un claro referente para conocer la vida y la obra de la creadora de un método educativo que hoy día se sigue considerando innovador.
La entrada Maria Montessori se publicó primero en Aprender a pensar.


La diferencia entre Stuart Mill y míster Russell es que el primero sirvió de levadura a dos generaciones, mientras que el segundo, a pesar de su posición social y de su agudeza lógica y matemática, es el excéntrico cuyo talento se reconoce, pero a quien nadie sigue. Nadie cree en su principio del crecimiento libre. El espíritu del hombre no es estrictamente comparable a su cuerpo. Hablar de crecimiento espiritual es hablar por metáforas. Ningún padre ha creído nunca que su hijo se desarrollará mejor si deja rienda suelta a las tendencias de crueldad, de mentira, de vanagloria, de avaricia y de glotonería que todos los niños manifiestan. Recuerdo que una noche fue a conferenciar míster Russell, en Londres, a un Centro gremialista. Habló, como de costumbre, contra el Estado y su funesta intervención en los negocios del espíritu. Habló una hora recogiendo todos los argumentos del liberalismo contra las instituciones oficiales. Uno de los oyentes se acordó de las enormidades que suelen decir los oradores que vociferan en Marble Arch al caer la tarde y que míster Russell era profesor de la Universidad de Cambridge, y preguntó blandamente al conferenciante:- ¿Cree míster Russell que los discursos de Marble Arch, que son libres, alcanzan un nivel intelectual más alto que las conferencias de Cambridge, más o menos controladas por el gobierno?
Míster Russell dijo: “No”. Es posible de que a estas fechas no se haya enterado de que su No implica el reconocimiento de que el pensamiento humano debe infinitamente más a las instituciones que obligan a pensar que no al mero permiso de pensar.
Maeztu, “La crisis liberal”, en La Nación, 14-II-1927.






Es cierto que a todas horas se nos intenta inculcar un modelo de vitalidad extraño a todo esto: el del tipo obsesivamente entregado al trabajo y la producción de beneficios. Así, nos ensalzan una y otra vez a esos patéticos personajes cuyo único mérito conocido es el de ganar mucho dinero, como si eso revelara alguna cualidad humana excepcional – y no, tan solo, una enfermiza pasión por acumular ganancias – , o como si amontonar millones tuviera algo que ver con disfrutar de una vida digna y feliz. Este repulsivo imaginario moral – de origen fundamentalmente anglosajón – se nos ha querido colar hasta las entrañas pero, ya ven, muchos de nuestros inconformistas chicos, lejos de conformarse con él, pasan de emular al negociante o al ejecutivo, porque lo que quieren no es más dinero, sino más tiempo para vivir... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.



Barcelona Llego a casa cansado, después de un día largo. Muy cansado. Despernado del mucho andar por Barcelona. A las 10 de la mañana tenía una clase en un curso organizado por el Ateneu Universitari de Sant Pacià en la Facultad de Teología. Buena gente. Con decir que nada más entrar ya me he encontrado con el gran Armando Pego... Tenemos una comida pendiente que andamos posponiendo tontamente. Habrá que ponerle remedio urgentemente. Armando es una de las personas más inteligentes que conozco. Mi clase trataba sobre la iconografía del mito de Prometeo y tendrá una segunda parte el 12 de diciembre. Creo que les han sorprendido las historias aledañas al mito y, sobre todo, la iconografía de los sarcófagos romanos del siglo segundo de nuestra era, especialmente aquellas en que se muestra a Atenea introduciendo una crisálida en la cabeza de los hombres de barro que han sido modelados por Prometeo.
El Mas Vell del Masnou
Debería estar claro a estas alturas que la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos no puede ser irrestricta, sino, además de limitada por las leyes, condicionada por el derecho de los hijos a escoger sus propias opciones morales, religiosas e ideológicas. Este es el verdadero reto: lograr una educación plural y libre para todos, más allá del mercado y del interés y la ideología de unos pocos. La cuestión es cómo.
Los alumnos no suelen tener la oportunidad de experimentar por sí mismos el lado creativo de las matemáticas. Uno de los objetivos de las actividades de este libro es transformar el concepto de “resuelto”, pasar de verlo como algo acabado a observarlo como una oportunidad para continuar explorando y esforzándose de forma creativa.
Esta obra plantea también que en nuestra vida diaria muchas veces se nos presentan problemas abiertos o mal definidos ante los cuales nos vemos obligados a pensar de forma clara y creativa, a cambiar de perspectiva; o sea, a pensar como un matemático.
Por eso las matemáticas avanzadas pueden ser interesantes, accesibles, prácticas y, sencillamente, divertidas para alumnos, docentes y lectores curiosos; suponer un reto para cualquiera, independientemente de su nivel de formación. Todo el mundo puede hacer matemáticas. ¿Te animas a comprobarlo?
James Tanton nació y cursó estudios universitarios en Adelaida (Australia) y obtuvo su doctorado en la Universidad de Princeton. Ha impartido clases en el New College de la Universidad de Florida del Sur, St. Mary’s College de Maryland, Merrimack College y St. Mark’s School en Southborough Massachussets. En la actualidad es investigador visitante en la Mathematical Association of America en Washington DC. Convencido de que las matemáticas son accesibles para todo el mundo, mantiene un compromiso constante con todo lo que suponga compartir la belleza y la alegría de entenderlas. Ha ayudado a profesores de todos los niveles para crear una cultura matemática viva en colegios, institutos de enseñanza media y universidades. Ha sido colaborador habitual de la revista para estudiantes Math Horizons, editada por la MAA. Por la actividad que ha desplegado en el campo de la docencia ha recibido numerosos premios y distinciones.
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No me he leído el libro, pero sí he repasado varias veces el prólogo, cuyo contenido me reafirma en la tesis de que el mejor Ortega se encuentra donde no se lo busca. Hoy he visto que ha sido traducido y publicado este mismo año en Francia por Editions Atlantica:


