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| Alain Finkielkraut |


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| Foucault |
Soy determinista. Totalmente. Pero la manera como se entiende a veces el determinismo es confusa. Parece querer decir que estamos sometido a unas leyes que nos determinan. Se habla así de determinismo genético o social. Este determinismo es mecanicismo y no lo comparto. Me refiero a un determinismo entendido como resultado de una interacción de factores. Estos factores son externos pero sobre todo internos. Internos quiere decir que proceden de la manera como percibimos y como reaccionamos delante de unas circunstanciales. Decir que somos el resultado de la suma de la genética y el ambiente es totalmente simplista. Incluso lo es decir que lo somos de la interacción de la genética y el ambiente. La genética es la base y sobre ella construimos la experiencia, que nos va transformando. Spinoza ilumina la cuestión cuando nos enseña que la única manera de liberarnos de estos automatismos es entendiéndolos.
Michel Foucault le da mucha importancia a la parresía. La encuentra en los textos de los filósofos clásicos para indicar una cierta estilización en el modo de proceder, una buscada forma de comportarse, fruto de una reflexión mental sobre sí mismo. Emplea una perífrasis para traducirla y hacerla entender: la parresía es el coraje de la verdad. El parresiasta es aquel ciudadano que toma la palabra con valentía para decir algo que desafía a la autoridad, que pone en peligro una relación de amistad. Es una manera de hablar contraria a la adulación, la hipocresía o la retórica. El riesgo que se arrostra es el de no gustar, el de enfadar, poniéndose así en una posición de debilidad frente al otro que puede sentirse resentido, lo que en ciertas ocasiones acarrea consecuencias nefastas. El parresiasta no es el maestro diciéndole cuatro verdades al alumno, sino el alumno poniendo al maestro contra la pared con sus afirmaciones. La valentía de la verdad se mide por lo que se puede perder hablando francamente.




No es como hace 23 años, cuando el peso perdía tanto valor cada día que muchas amas de casa empezaban la compra de la mañana cambiando sus cinco o sus diez dólares en la “cueva” de la esquina. Tampoco es como hace 12, cuando los bancos se quedaron con los pesos y los devolvieron meses después transformados en papelitos de colores. Ahora la inflación no ha superado el 5% mensual –poco más o menos: nadie sabe muy bien. Y ahora elpeso existe –aunque su relación con el único valor constante de la economía argentina, el dólar norteamericano, tiene más vueltas que un culebrón del trópico.
| Forges |
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| Frank Schirrmacher |
La frase celebrada de la cantante francesa Mistinguette es que el dinero no da la felicidad pero aplaca los nervios. Para Rafael Sánchez Ferlosio, el dicho parece más oportuno en su reverso: el dinero sí da la felicidad, pero destroza los nervios.


Disfruto (y peno) estos días con la experiencia de escuchar el juicio sobre mis cuadros. No voy, por tanto, a referirme más a ellos. No lo haría por pudor pero aún menos por el pavor que resulta de verse calificado bien o mal, al revés y al derecho, por críticos, profesionales o no, que aman y poseen un conocimiento equivalente.

La cuestión no se reduce a ser un interrogante y tiene a su vez un tanto de reproche. Conviven de este modo la curiosidad, incluso la voluntad de comprender, con una cierta constatación de que alguien está distraído. Tal parecería que incluso la sospecha es vacilante. En algún sentido ello constata que desconocemos, y que nos inquieta y nos preocupa. Y lo hace desde diversos lugares y puntos de vista, pero esperemos que en todo caso desde el afecto. Los chicos, las chicas, aquellos a quienes hasta encontramos dificultades para denominar, los chavales, los adolescentes, parecen transitar por caminos que no solo a ellos les sume en una enigmática tesitura. Incluso, si todo les va relativamente bien. No siempre entienden lo que les sucede y lo que les rodea, y nos necesitan, y asimismo no pocas veces nuestro desconcierto también merece subrayarse, atareados en nuestras propias complicaciones.
-Vuelvo a tu escrito. Heidegger, señalas, volverá en breve a ser juzgado por su imbricación profunda con la ideología völkisch del Nacionalsocialismo y añades “pero ahora estamos en un proceso más profundo y denso, en un nivel cada vez más complejo, con una novedad: como compañero de ruta de su pensar filosófico surge un furibundo antisemitismo”. ¿De qué va este furibundo antisemitismo? ¿Pero no sintió Heidegger profundo amor y respeto por una filósofa que era judía? ¿No se comportó correctamente, y con algún riesgo, en el caso de algunos colegas suyos que eran judíos? -La hagiografía heideggeriana sostiene lo siguiente: Heidegger no tenía nada que ver con el odio racial a los judíos propio de los nazis, Heidegger sentía “exclusivamente” una cierta aversión cultural a ciertas formas judías de pensamiento; este antijudaísmo sería en ese momento una práctica intelectual habitual alemana, por así decirlo, una actitud mental “standard” de izquierda a derecha; ergo: no puede probarse con rotundidad una hostilidad sistemática de Heidegger frente a los judíos. Heidegger era un simple pensador conservador de provincias, con un vago antisemitismo espiritual (geistigen Antisemitismus), una perversión cultural.
The Plot against America, de Philip Roth, és una ucronia sobre el paper dels Estats Units en la Segona Guerra Mundial. El president Roosevelt perd les eleccions al tercer mandat, i qui guanya és l'aviador Charles Lindbergh, el candidat que s'oposa a la intervenció dels Estats Units a la guerra i que, només arribar a la presidència, pacta la seva neutralitat amb el govern de Hitler. No és la història, però, de la instauració d'un règim feixista als Estats Units, almenys no ho és fins força a prop del desenllaç, tot i que la inquietud i els temors de la població jueva de Newark queden més que justificats. Tampoc no és història en majúscules, és a dir, no és pròpiament una història política, sinó que se centra en la vida quotidiana de la família protagonista. El que sí és cert és que, en aquest sentit, Roth aconsegueix captar molt bé el clima d'inestabilitat i d'inquietud que viu la gent del carrer mentre els governants fan i desfan. Al meu parer, el temor de la població jueva que descriu Roth al llarg de la novel·la, i que es desencadena a partir de 1940, seria comparable a la situació dels jueus europeus molt a principis dels anys 30, ja que l'amenaça és latent i pertorbadora, però ningú pot dir amb certesa en què acabarà tot fins que no es desencadenin els esdeveniments principals. I, en tot cas, els pocs previsors que intenten alertar de la situació són titllats d'alarmistes enmig de la normalitat democràtica. Així doncs, la història es fa progressivament pertorbadora perquè els canvis en la vida dels protagonistes són molt subtils, però al final acaben pesant decisivament fins a determinar la resta de les seves vides. Com en moltes de les novel·les de Roth, la qüestió de la identitat jueva als Estats Units és descrita des de l'interior, sobretot des del punt de vista de les famílies corrents i moltes vegades minoritzades, confrontades desesperadament a una majoria incapaç de comprendre la diferència. És cert que, dins la producció de Roth, és una obra un pèl estranya i, en comparació amb d'altres novel·les seves, aposta especialment per remarcar els aspectes obscurs i negatius de l'existència quotidiana. Això es deu, suposo, en part, a què a diferència d'altres novel·les seves, tota la història és explicada des del punt de vista d'un nen. D'altra banda, els personatges són molt complets i plens de matisos i, tot i que la ficció sobre la història de vegades pugui conduir a l'escepticisme, l'estil inconfusible de Roth (una prosa que s'ha d'escometre amb forquilla i ganivet) i una trama molt ben elaborada el fan una lectura recomanable.
Las cinco causasCinco son las causas que pueden empujar a una persona al suicidio, explica la psiquiatra Carmen Tejedor. La más frecuente es sufrir un trastorno mental por depresión, esquizofrenia o adicción a las drogas. Le sigue el tener pensamientos suicidas o haberlo intentado, y el tercer motivo es padecer una enfermedad dolorosa o crónica.Sufrir las consecuencias de un acontecimiento personal duro de digerir, como la muerte de una familiar o la ruptura matrimonial, también llevan al suicidio. Finalmente, el aislamiento social y la falta de arraigo es otra causa desencadenante. "Y eso puede estar motivado por ser inmigrante, o gay, o anciano que vive en una sexta planta sin ascensor", explica Tejedor, que se muestra escéptica con las estadísticas oficiales. "Creérselas forma parte de la ingenuidad humana". Y se explica. "Si en Madrid hay muy pocos suicidas es porque no los registran, pero, por ejemplo, en Palencia, que son tres y el de la gorra, no se pueden esconder".Efectivamente, para el Instituto Nacional de Estadística (INE) solo constan 178 suicidios en 2008 en la Comunidad de Madrid, por detrás de Galicia o Canarias, con mucha menos población. La lista la lidera Andalucía, con 813 suicidas, seguida de Cataluña, con 424.Todo eso plantea la cuestión polémica del suicidio encubierto y de la tendencia de los poderes públicos a ocultarlo. El psicólogo Javier Jiménez afirma que "hay muchos suicidios que pasan por accidentes". Como ocurre en todos los ámbitos, depende de cómo y quién contabilice. Para el INE, por ejemplo, en Extremadura hubo 78 suicidios en 2008. Segun el Instituto de Medicina Legal de aquella comunidad fueron 96.
Perfil del suicida en España- Hombre y español. El 77,4% de las personas que se quitan la vida (2.676) son de sexo masculino y el 80% del total son de nacionalidad española. Los suicidas extranjeros en 2008 fueron 291.- Entre 35 y 55 años. En esa amplia franja de edad se concentra más de la tercera parte de los suicidas (1.233), tanto en hombres como en mujeres. El subgrupo más numeroso oscila entre los 40 y los 45 años (341 personas).- A más edad, más tasa. La tasa de suicidios por 100.000 habitantes entre los varones aumenta con la edad, cosa que no ocurre con las mujeres. Entre los 25 y los 29 años es de 9,1, de los 65 y los 69 se sitúa en 18,4 y entre los 90 y los 94 años la tasa es de 47,6.- Estrangulado o ahorcado. Es, con mucha diferencia, el método más empleado por el conjunto de los suicidas (1.723). Le sigue el salto al vacío desde un lugar elevado (705). Las mujeres optan más por esta segunda forma (254), frente a la primera (247), así el como el envenenamiento con cualquier sustancia (137).- Disparo con armas de fuego. Es una forma de suicidio abrumadoramente masculina. La emplearon 186 hombres frente a solo ocho mujeres.

Si uno se siente inseguro, está más receptivo, su abanico se amplíaLos expertos insisten en que las mujeres buscan un hombre fuerte, y los hombres, belleza o sumisión.El cerebro marca las diversas fases de energía y declive en la pasiónUn 15% de los españoles están insatisfechos sexualmenteNo podemos escapar del deseo de amar, es una ley de la naturaleza
Cuestión de aromaNuestro cuerpo produce unas sustancias químicas llamadas feromonas que nos inclinan al bienestar y al encuentro con los demás. Mucho se ha especulado en las últimas décadas sobre su papel en el deseo sexual. Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ángel Guerrero y Carme Querol, pioneros en el estudio de las feromonas en insectos, aseguran que "existen evidencias claras de que hay hormonas que regulan ciertos comportamientos en humanos". Aunque se muestran cautos. Consideran arriesgado "extrapolar a los humanos el papel que las feromonas de insectos juegan en el comportamiento y reproducción de los mismos". De cualquier modo, creen que sí son determinantes en la atracción sexual. Aunque, recuerdan, "el hombre y la mujer, a diferencia de los animales que se comportan en base a su instinto, nos controlamos más desde un punto de vista racional".Los especialistas cuentan que se han comercializado ya perfumes con lo que llaman hormona masculina y hormona femenina. Estas hormonas se han obtenido de las axilas y son aparentemente percibidas por un órgano olfativo denominado órgano vomeronasal (VNO). "Es probable que estas hormonas actúen como un agente de atracción complementario a otros que también utilizan los animales en la naturaleza, como la visión, el sonido, etcétera. En ese sentido son un factor más en el proceso de atracción sexual y reproducción en humanos. No en vano, el amor es un fenómeno complejo en el que juegan muchos parámetros además de las propias feromonas", agregan.Lo que sí se ha contrastado es que el bebé reconoce a la madre a los pocos día de nacer y, viceversa, la madre puede discriminar el olor de su pequeño frente a otro de la misma edad a través de alguna prenda que haya vestido previamente. Otro ejemplo: se ha observado que niños y niñas entre tres y seis años consideran agradable el olor de las axilas femeninas, mientras que el de las axilas masculinas sólo agrada a los niños, pero no a las niñas.
El poder hormonal"La principal hormona vinculada al deseo sexual es la testosterona", afirma el urólogo José Luis Martínez Piñeiro. "A menudo, los problemas de disfunción eréctil, eyaculación precoz o de libido baja suelen estar mezclados. Al tener alguna dificultad física, el sujeto se inhibe, y esa actitud influye en una pérdida de deseo", explica. Por el contrario, cuando las relaciones sexuales son buenas en una pareja, hay una mayor motivación a repetir esa experiencia, lo que añade ya un componente psicológico. "Aunque las disfunciones tengan un origen orgánico, suele darse un factor psicológico asociado. Si el nivel de testosterona disminuye, repercute directamente en la libido. Esto se ha comprobado en personas con cáncer de próstata: al tratarlos, se les baja a propósito el nivel de testosterona y, como consecuencia, cae de inmediato también el deseo". Otra hormona que interviene en el deseo es la prolactina. Si aumenta, disminuye la erección y la libido.La testosterona está también vinculada al deseo femenino, al igual que la DHEA y otras hormonas que fabrican las glándulas suprarrenales. "Se ha comprobado que algunas personas con tumores de glándulas suprarrenales experimentan un incremento de la libido. Al igual que en las deportistas de elite a las que se les administra testosterona", explica Martínez Piñeiro.La edad desencadena una serie de problemas en el hombre. "Si mantiene la libido y los problemas son de erección, las pastillas conocidas como Viagra, Cialis o Levitra pueden ser una ayuda. Pero hay que tener presente que estas pastillas no incrementan el deseo: mejoran el rendimiento, y eso hace que afronten las relaciones de pareja mejor y, como consecuencia, puede reactivar el interés sexual y sus expectativas", precisa el especialista. "Sus efectos son similares. La diferencia es que Viagra y Levitra deben tomarse de media hora a una hora antes de la relación, y su efecto suele durar unas seis horas. Cialis se puede tomar con la comida y con alcohol, y tiene una horquilla de tiempo más amplia. Con una pequeña dosis continuada, pacientes diabéticos pueden mantener una vida sexual normal", añade Martínez Piñero. Aunque cada uno tiene sus preferencias, matiza. Además de tomarla con control médico, no se puede mezclar con nitroglicerina, empleada para tratar la angina de pecho.