Professors (50 sin leer)
Pereza – el componente biológico de varias criaturas vivientes. Los humanos no somos una excepción. Desde el punto de vista de la fisiología, esto no es un defecto, sino el deseo de ahorrar energía y reducir el consumo de recursos. Existe un famoso ejemplo: “Una persona se volvió demasiado perezosa para caminar, e inventó una rueda, luego una bicicleta, un automóvil, etc.” De hecho, creo que gran parte del progreso científico y tecnológico se basa en la pereza humana. Las personas tienden a minimizar el trabajo, se esfuerzan para esforzarse menos a continuación.
Podemos observar como los bienes de la sociedad hacen que cada día nuestro esfuerzo sea menor. Las máquinas de café, los coches, las aspiradoras robots. Hoy en día, para conseguir comida basta con bajar a Mercadona que tienes al lado de tu casa, pero hasta eso se volvió más fácil. Ahora te la llevan directamente a tu piso. Probablemente si la humanidad seguirá el mismo ritmo, al final llegará el momento cuando trabajar a penas será necessário.
En este caso podemos entender que la pereza es un motor que empuja el esfuerzo y aquel crea varios bienes para el conjunto de la sociedad o para un concreto individuo. Por lo tanto, podemos decir que el esfuerzo es algo moralmente bueno y correcto.¿Pero lo és la pereza?
Para entender si de verdad las personas tienden a no trabajar debemos imaginar que es lo que haría ante una elección: trabajo o no trabajar. Eso en el caso que los recursos que va a recibir sigan igual. Teniendo en cuenta que para varios de nosotros el trabajo es algo cercano a la tortura la respuesta es evidente. No trabajar.
Varias veces podemos observar cómo los individuos afirman que quisieran ser empresarios con la excusa de querer crear alguna cosa. Sin tener claro qué cosa y de qué forma la quieren crear. Solo es un deseo de hacer que la gente trabaje para ellos. Porque si tanto quieren crear alguna cosa, pueden hacerlo trabajando para alguien. Pero no es esta la intención. La idea es que trabajen los otros.
Como idea final me gustaría destacar el hecho de que se aprecia más el individuo que trabaja poco y gana mucho ante aquel que trabaje el doble y gané lo mismo. Por lo tanto considero que la cultura del esfuerzo es un mito ya que el esfuerzo es solo el fruto de la pereza. Tenemos la cultura de ser vagos.
Feia tres mesos la notícia de la Covid-19 no era gaire important, ja que aquesta notícia no arribava de manera tan consecutiva a les diferents pantalles que tenim a casa. Només parlàvem de Xina, ja que el virus només havia infectat allà.
Va començar el mes de febrer on aquest tema, aquest virus es va apoderar de les nostres ments, orelles, ulls, boques, etc. Tothom parlava d’això, a totes hores, altres fins i tot feien cançons amb aquest virus. Realment no érem conscients que això fos tan impactant al punt d’arribar, que només arribar a casa, engegar la tele i les notícies comencen a parlar de la Covid-19, com avança aquest virus i com estan afectant altres països. I sobretot el que més ens espanta, sorprèn, el nombre de morts que aquest virus està causant.
L’arribada del confinament, tota aquesta bomba va caure d’una manera impactant, quan ens vam adonar, ja estàvem a casa en estat d’alarma, ja podíem ser conscients que aquestes dues setmanes de confinament eren molt més. Estem a casa tot al dia amb les notícies, parlant amb les nostres famílies que viuen en altres països, pendent de la informació nova que et porten, perquè, sí, el virus ja hi era aquí i havia avançat d’una manera molt ràpida. I no només aquí sinó que a tot el món, aquest virus s’havia convertit en una pandèmia.
Totes aquestes informacions que arribaven durant els dos mesos gairebé tres no eren del tot informació, ja que si et poses a pensar quina de totes les fonts que escoltes o veus t’aporten informació de veritat, t’adones que no totes són fiables i que aquestes t’intoxica la ment amb barbaritats que diuen, les diferents teories que tenen sobre aquest virus, les explicacions diverses que pretenen d’explicar-te el començament de la Covid-19…
En conclusió, així com la televisió, telèfon, ordinador, etc. Són fonts d’informació que també poden ser fonts d’intoxicació i cal saber informar-se i identificar quines pàgines són de confiança. Posem per exemple, l’OMS (Organització, Mundial, de la Salut) que tot el temps estan actualitzant la informació del Coronavirus. També cal prendre les notícies amb calma i no alarmar-se, continuar amb la nostra ment positiva, que tot sortirà bé, que sortirem d’aquesta i sobretot, QUEDA’T A CASA.
Enciendes la televisión, echas un vistazo al teléfono móvil, lees el periódico…tarde o temprano encontrarás alguna actualización sobre el tema actual por excelencia: el Covid-19. Sí, estamos viviendo una crisis pandémica, por lo que debemos estar al corriente de las últimas noticias para actuar de la mejor manera posible, pero ha llegado un momento en el que no se habla más que de ello.
Vivimos, al fin y al cabo, en una sociedad en la que abunda la información. Pero precisamente el fácil acceso a esta es lo que hace que los medios de comunicación compitan constantemente por el titular más candente que consiga atraer más receptores, perdiendo toda objetividad y credibilidad.
Así pues, ¿debemos desconfiar de todo lo que nos dicen? Si cuestionamos la veracidad de algo tan solo por el hecho de haberlo leído o escuchado en los medios de comunicación, ¿en qué o quién debemos confiar entonces? Incluso las instituciones u organizaciones de máxima fiabilidad, como el gobierno, o la OMS en este contexto pandémico, utilizan a menudo estos medios para hacer llegar al máximo número de oyentes la información que desean transmitir. En resumidas cuentas, la mayoría de las veces, los medios no generan nueva información, sino que actúan como canal transmisor de esta. Por lo tanto, deberíamos dirigir nuestra atención (y desconfianza) al emisor del mensaje, no al intermediario. Con todo y con eso, los medios de comunicación deberían adoptar un papel responsable como agentes informativos con una gran influencia social, pero no siempre es así.
Por una parte, el bombardeo de información constante sobre el Covid-19 está haciendo mella de manera generalizada entre la población. El miedo al desabastecimiento resulta en la propagación del ‘’efecto bunker’’, y los medios, en vez de llamar a la calma, muestran en bucle videos de estanterías de supermercado vacías que acrecientan una histeria colectiva que, a largo plazo, podría tener peores consecuencias que el propio virus en sí.
Por otra parte, los medios están siendo parciales; el excesivo protagonismo de un solo tema tiene como consecuencia la desinformación de otros acontecimientos. ¿Significa esto que pretenden desviar nuestra atención para ocultarnos algo? No soy partidaria de las teorías conspirativas; si se habla constantemente de un virus con una mortalidad ínfima, en vez de darle más protagonismo a enfermedades infecciosas – como el cólera– que afectan de manera más seria y a más población, es simple y llanamente porque la primera problemática nos afecta y la segunda no. Nosotros (los europeos, los habitantes del ‘’Primer Mundo”), hemos creado una burbuja llamada progreso que nos protege de las desgracias externas (guerras, pobreza…) y en el momento que algo amenaza con romper esta burbuja que nos da seguridad, el miedo acude a nosotros. Los medios no son más que la manifestación de ello.
En conclusión, ante unos medios que bailan entre la información y la intoxicación, debemos actuar con inteligencia, es decir, ser críticos y selectivos con las noticias que recibimos. El sensacionalismo, nos conduce inevitablemente hacia el alarmismo y, en una situación como la actual, debemos evitarlo a toda costa.
Ahora nosotros estamos en una situación muy difícil. Cada momento leemos noticias y nos damos cuenta que cada día aumenta más la mortalidad. Ya sabemos muy bien que no podemos salir de casa y la única fuente de información son las noticias de internet (Vanguardia, La Última Hora) . Es muy claro que en el último mes las noticias van más sobre el Covid-19 pero también será mejor destacar que hoy en día hay enfermedades que causan más muertes como por ejemplo cólera o gripe normal
Covid-19 es una enfermedad que ha afectado a nivel mundial , es decir ha afectado desde China a Irán, Italia, España etc… Los efectos de ésta enfermedad va a ser muy graves especialmente en el ámbito econòmico, social y recuperarlos serà muy difícil. Pero podríamos decir que el mundo está descansando por culpa /gracias a coronavirus. Porque creo que si la gente en cada año se queda cada, el mundo podía descansar, para poder mejorar la naturaleza.
El Covid-19 es una enfermedad nueva y aunque los médicos trabajan todo el día les cuesta encontrar solución para enfrentar contra él y por eso la mortalidad aumenta cada día más. Tratando el tema de las noticias, cada día se insiste más en el hecho de llevar una buena higiene y respetar el protocolo de prevención. Creo que tambíen tenemos que destacar que cada día en las noticias ponen que ya han encontrado las vacunas, pero creo que la mayoría de nosotros no confía en noticias porque cada día leemos noticias absurdas que no corresponden a la realidad.
Creo que sabemos muy bien que el cólera es una enfermedad aguda, si no se trata, puede causar la muerte en cuestión de horas. El cólera afecta en las zonas con más riesgos, suele ser los suburbios con escaso a agua potable y saneamiento adecuado. Por lo menos los médicos han encontrado las vacunas eficaces contra cólera.
Ahora no hablan mucho ya sobre cólera porque ha aparecido a partir del siglo 19 y la gente sabe muy bien la causa de esta enfermedad mientras que el COVID-19 es una enfermedad no detectado y no sabemos cuánto durarà.
En resumen, tenemos que dedicar un poco tiempo para elegir una fuente de noticia. No tenemos que entrar cada pàgina web y leer noticias falsas y hacer conclusiones. Aunque sería mejor ver tele en lugar de leer noticias falsas
Don Giuseppe

Actualmente estamos viviendo una crisis mundial sanitaria, y por ende, económica. En
este punto de la pandemia, Europa es el principal foco del virus SARS-Cov-2, y como tal, y viviendo en un país europeo, escuchamos constantemente, y en diferentes medios de comunicación la última hora de la situación tanto en España como en el resto del continente.
Observamos que recibimos constante información sobre el virus; el número de muertes, de infectados, y de las medidas aplicadas por el gobierno para combatirlo. En este momento, considero que es totalmente lógico, no solo por llegar a calificarse como
pandemia y que estamos siendo afectados por él, sino que es un virus que no había sido detectado en humanos hasta ahora. Por ello, ¿las noticias que recibimos sobre ello son fiables o simplemente hacen que la población adquiera un miedo añadido a la enfermedad y a la situación en la que vivimos?
Ya sabemos que en general, los medios solamente nos informan de acontecimientos que afectan a nuestro entorno, como por ejemplo la guerra de Siria, que hace una semana que cumplió 9 años, y solo hemos oído de ella desde que llegó la gran masa de refugiados a Europa, hace 2 años.
En cuanto a la situación actual, pienso que los medios de comunicación de masas se están aprovechando de la situación. Este es un momento crítico, en el que todas las personas desean conocer la evolución de la pandemia; además de conocer la situación
política, por la desunión que observamos, donde parece que prevalezca la ideología política antes que la crisis de salud pública que padecemos. Esto hace que haya más audiencia, haya más suscripciones a periódicos online o que aumente la adquisición de
prensa, que cada vez es menos frecuente.
Otro punto a considerar es el número de muertes tanto en el país como en el resto de
Europa (Italia, Francia…). He observado que se comenta constantemente el número de
contagiados como el número de fallecidos; en vez de comentar las altas médicas, (haciendo que aumente el pánico) que a pesar de ser menores, representan un avance
contra la enfermedad, y que debería tener más luz. Esto se aplica a otras enfermedades como el cólera, que al no tener un impacto tan grave en Europa, ni siquiera se informa de ellas.
En resumen, yo creo que debemos hacer una selección inteligente de todas las noticias que nos llegan en este momento, ya que pueden ser alarmistas, seguir los consejos de los expertos, y ser conscientes de que la comunicación es un negocio, y que por ello, siempre nos llegará la información que a las entidades les convenga.











Som vulnerables. Massa sovint oblidem aquesta condició essencial de l’ésser humà: contingent per definició, que neix, creix i mor en un temps mínim i ho sap (probablement és el que ens distingeix de les altres espècies amb les quals compartim la Terra). Precisament perquè ho sabem, fem tots els possibles per oblidar la nostra precarietat. Hem construït grans ficcions -algunes de llarg recorregut- per creure’ns que més enllà del cos de vida curta els humans tenim dimensions que transcendeixen el pas sobre la terra. Fins i tot s’ha arribat a predicar l’eternitat de les nostres ànimes.Certament, hem demostrat capacitat per construir instruments per fer més amable la nostra vida i hem estat capaços de dotar-nos de pròtesis tecnològiques que ens han permès assolir nivells elevats de progrés. Però ens hem cregut els reis de la creació i ho hem portat fins al risc de posar en perill l’existència d’altres éssers vius. En una paraula, vivim permanentment construint recursos materials per estar millor (encara que mai abastin a tothom) i per crear sentit, perquè la vida segurament no té sentit, però el sentit és necessari per fer-la suportable. I, tanmateix, cada cop que entrem en un cicle a l’alça (és a dir, en una de les fases en què els ideòlegs de l’optimisme acrític toquen les campanes) hi ha un esdeveniment que ens sacseja -en diem crisi- i ens confronta amb la nostra fragilitat. Les crisis es donen en moments d’acceleració i ara mateix vivim un temps que ha fet de l’acceleració la raó de ser. Guerres, crisis econòmiques i epidèmies devastadores marquen els temps del món. Les epidèmies tenen una doble singularitat: ataquen directament la salut, és a dir, l’existència (aparentment de manera igualitària, no distingeixen entre víctimes, tots hi estem exposats, encara que la situació de cadascú marca sensibles diferències), i responen a lleis de la naturalesa sense un responsable al qual es pugui assenyalar com a enemic. I tanmateix aquest factor -no saber qui és el portador del mal- resulta molt desassossegant. Qualsevol teoria conspirativa (ara sembla que des de la Xina es fan insinuacions sobre laboratoris americans) és acollida ràpidament amb entusiasme. Que el culpable sigui un dolent, un humà, és a dir, un com nosaltres, és més tranquil·litzador que estar en mans de forces inconscients de la naturalesa. En un moment en què els estralls naturals poden ser efecte de comportaments humans i que aquests coneixements que ens han permès doblar l’esperança de vida en un segle poden també contenir factors de destrucció.Davant les situacions excepcionals, tenim tendència a anunciar un temps nou, gairebé com si fos un exorcisme. La falta d’imaginació per dibuixar cap on anem (en una època en què els novel·listes només ens ofereixen distopies) se supleix amb el recurs de dir: res serà com abans. Segur? Depèn de com ens ho prenguem tots plegats, especialment els més poderosos d’aquest món, que ens han portat (com ja va passar als anys 30 del segle XX) a la ruptura de la idea de límits durant les dues dècades nihilistes que van culminar amb la crisi del 2008.L’experiència ha servit de poc, llevat de per fer aparèixer, un cop més, l’amenaça autoritària. ¿Tindrà més capacitat transformadora l’impacte del Covid-19? Va caldre una guerra mundial perquè el diner entengués que havia de fer concessions i vam tenir una postguerra que va fer possible un salt endavant. ¿Serà suficient l’experiència del confinament general per entrar en un nou pacte social i per canviar la tendència generalitzada a l’excepció que debilita les democràcies? ¿O serà el preludi del triomf dels models autoritaris?No podem perdre la consciència de la nostra vulnerabilitat si volem ser capaços de distingir la realitat de la ficció, i no perdre’ns en fabulacions destructives (la darrera, la revolució neoliberal). El Covid-19 hauria d’obrir l’època del respecte ecològic i de la recuperació de la noció de límits. L’alternativa seran els confinaments, la restricció de llibertats, el mite de l’eficàcia de l’autoritarisme. Com diu Jean-Luc Nancy, som davant d’una excepció viral que és biològica, però també informàtica i cultural. En el fons, el confinament és una metàfora d’aquesta realitat.Josep Ramoneda, La vulnerabilitat i la consciència dels límits, ara 21/03/2020 [https:]]



Hablo estos días con amigos angustiados por la situación de alarma. No es solo angustia por verse contagiados, o por los efectos económicos y políticos de la crisis (imprevisibles y verdaderamente preocupantes), sino también por la brusca interrupción de la rutina diaria. Normalmente, esa rutina nos “protege” de calibrar profundamente el sentido de lo que hacemos y lo que nos pasa, así como de afrontar problemas y contradicciones fundamentales. Por ello, cuando deja de estar ahí para librarnos de cavilar (y no podemos evadirnos con mil distracciones) surge de golpe y porrazo todo lo que llevamos por dentro.




