
Y no hemos hecho más que empezar.
Professors (50 sin leer)

Parece que hoy el proteccionismo que impera convierte a los adolescentes en verdaderos tiranos o pequeños príncipes y princesas, de la república de Maquiavelo. En sus pequeños reinos de taifas tienen sus deseos concedidos ; el móvil , la ropa, los gustos en la comida, los caprichos de fin de semana , ... Las familias - el resultado de rupturas, reunificaciones, - cuidan con esmero los hijos e hijas . Un esmero enfermizo, patológico, que los hiperprotege para que nada les dañe, no sientan dolor, no adviertan peligro.En estos momentos con una deriva del descrédito de las instituciones sociales , políticas, económicas convierte el individuo en un ser sin referentes que relativiza todo y lo acaba por banalizar . En la generación actual el problema más grave consiste en la incapacidad de sentirse con deber alguno de transmisión de algo . La situación obliga a empezar a permitir cambios importantes en la educación social de la ciudadanía . Los gobiernos poco conscientes de esta situación no advierten de esta situación y gestionan con más control, seguridad, cuerpos del estado policiales y militares, agentes de seguridad, Eso indica una conversión social al conductismo de las masas que responden a conductas biològicas. donde la libertad y la responsabilidad no existen.Lipovesky escribía hace años "La cultura del deber" y nos ponía en antecedentes sobre este grave problema. Los derechos existen pero parece que los deberes han caído en desuso . El deber con las otras personas no cuenta o si más no sólo es visible si insisten una y otra vez con campaña publicitaria. La reflexión viene al cuento del caso sobre la memòria entre generaciones . A veces se puede tener la sensación de que no permite aceptar el discurso del dolor, el error, el fracaso, la guerra, la muerte del otro , del lejano, del històrico, del pasado . Por otra parte , cierta psicologización social , con sus varitas màgicas , deshace todo el proceso construido por la historia en detrimento de no repetir más, no escuchar más, no ver más . Creer que el nazismo o el franquismo fueron fenòmenos sociales patológicos , de gente con deseo de ocasionar el mal és un error . No se trata de defender la excepcionalidad de los hechos históricos sinó más bien la cotidianiedad de los mismos, la no extraordinariedad de estos . Por eso los convierte en tremendamente importantes para hacer historia de ellos y entenderlos de forma presente. No es extraño que las asociaciones y ONGS vayan en busca de una ciudadanía perdida , cansada, ausente , ajena, excluyente, ..La Aporofobia , la marginación de la pobreza , puede ser un ejemplo de lo que hablamos aqui.

Los motivos del Brexit y de otras tantas tendencias centrífugas en el seno de la Unión Europea son complejos. Para algunas élites cabría hablar de motivos puramente económicos o políticos (el rechazo del modelo intervencionista europeo o la anteposición de alianzas más prometedoras). Para sectores más amplios de población los motivos parecen ser, en cambio, básicamente ideológicos (en el peor sentido de la palabra): la creencia de que “Europa nos roba o empobrece”, el miedo a una “invasión de inmigrantes”, la defensa de la identidad nacional…












En mi opinión, el único arte verdadero es el de cada artista para él sólo. ¿Por qué?
Si definimos el arte como un lenguaje mundial, singular, por lo tanto, personal, en el cual los artistas tienen la capacidad de transmitir sentimientos propios y distintos de una manera clara a través de sus obras, ¿cómo puede ser arte la obra de una persona alejada de nuestro ser?
El concepto de individualidad ya se exploraba en las vanguardias, y estas significaron un punto y aparte entre la modernidad y la postmodernidad. ¿Cómo podría algo tan importante en la historia del arte no ser el concepto que más define a un artista? En la contemporaneidad, el mundo del arte está evolucionando hacia la conceptualización, ¿y de dónde proviene lo conceptual si no es del pensamiento propio?, contrario a lo que era el arte desde un punto de vista más clásico, donde se utilizaban alegorías, que provienen del pensamiento global.
Por lo tanto, ¿quién debería pagar algo por el pensamiento de otra persona, y además alardear de la posesión de su obra? Las personas simples, personas sin capacidad de pensamiento propio real que se escudan en imaginaciones ajenas. Pero la única manera de cultivar un lenguaje propio es a través del aprendizaje de los maestros artistas, por lo tanto, el cometido de un aspirante a artista es formarse aprendiendo de las eminencias de nuestra época y no de las del pasado, y éste debe cultivar este pensamiento y hacerlo evolucionar. Porque ya nada importa el pensamiento de alguien muerto más que el de formar a nuestros maestros.
En el fondo, el talento vive en todos los humanos y es indispensable para nuestra vida, y su función es tan simple como ser capaz de fijarse en el mundo que te rodea, adquirir la capacidad de hacer arte, no sólo arte pictórico, escultórico… sino cualquier tipo de expresión verdadera, ya que es una necesidad humana y lo único a lo que se le puede llamar “arte”.



Algunas de las modalidades de fraude, así como los casos de ciencia patológica vistos en anotaciones anteriores no se producirían de no ser por la existencia de malas prácticas y sesgos que los facilitan o, incluso, los propician.En lo relativo a los sesgos, estos pueden ser de dos tipos. Están, por un lado, los que afectan a las personas concretas que practican la investigación científica. Y por el otro, los que afectan al funcionamiento del sistema en su conjunto y a los que podríamos denominar sistémicos. Eso que se suele denominar “método científico” no deja de ser, en el fondo, un conjunto de estrategias que se han ido poniendo en práctica para evitar los sesgos que afectan a los científicos; se trata, por lo tanto, de que el conocimiento no dependa de la persona que lo produce y que, por esa razón, tenga la máxima validez posible. Los sesgos sistémicos precisan de otro tipo de medidas para su corrección pues no afectan a los individuos, sino al conjunto del sistema.Juan Ignacio Perez Iglesias y Joaquín Sevilla Moroder, Sesgos cognitivos que aquejan a la ciencia, Cuaderno de Cultura Científica 10/02/2020 [https:]]
Fina BirulésFina Birulés és professora de Filosofia de la Universitat de Barcelona i integrant del Seminari Filosofia i Gènere-ADHUC. És autora i coeditora de nombrosos assaigs sobre el pensament de Hannah Arendt i altres pensadores contemporànies: El género de la memoria, Lectoras de Simone Weil, Arendt. Entre els seus llibres destaquen Una herencia sin testamento: Hannah Arendt (2007) i Entreactes. Entorn del pensament, la política i el feminisme (2014). També és autora de Feminisme, una revolució sense model(2018) i Hannah Arendt: Llibertat política i totalitarisme (2019). Recentment ha participat a la conferència L’embolic del gènere. Per què els cossos importen? (2019) amb Judit Butler i Marta Segarra al CCCB.

Para empezar quiero decir que, como en todo artículo de opinión, el tema es subjetivo, y cada uno tiene su posición, y en temas como este, es todo muy debatible.
Para aclarar, en ningún momento voy a posicionarme a favor del bullying.
Ser víctima de bullying puede ser bueno, en la mayoría de casos, ya que te ayuda a ser más fuerte y crecer como persona al cabo del tiempo, pero no todo el mundo puede soportarlo. Cada persona tiene un nivel distinto de sensibilidad y resistencia, y a esto se le tiene que sumar el hecho de tener apoyo fuera de la situación de bullying, ya sea apoyo familiar, de amistades o bien profesional.
En mi caso, en 1º de la ESO, repetí curso debido al acoso constante, lleno de agresiones verbales y físicas, y sí que es cierto que lo pasé muy mal, pero eso me hizo aprender a valerme por mí mismo (ya que no tenía amigos), a tener una personalidad propia y fuerte (y no caer en las influencias de las acciones de los demás), y a saber valorarme un poco más.
Está claro que podría haber acabado todo en tragedia, por eso hay que tener muy claro que nunca hay que perder la esperanza, saber que no estás solo, y que todo mejora.
Se pasa muy mal, y por eso es importante tener a alguien, ya sea un amigo, un familiar o incluso una mascota, que aunque suene ridículo esto último, realmente funciona.
De verdad que todo mejora, y más en los días que corren. Hay muchas plataformas anti-bullying, y en muchos colegios empieza a haber tolerancia cero ante el acoso (aunque muchos otros hacen la vista gorda ante casos así), y hay muchísima más información y ayuda de la que había antes, e incluso hay leyes (que aunque a veces no se cumplan) que nos protegen, pero el punto de este artículo es demostrar mi opinión sobre que el bullying acaba siendo, a la larga, algo bueno para la víctima. El hecho de que te llamen gorda, o maricón o friki acaba causando muchísimo dolor, e incluso rechazo a la persona en sí misma, pero con algo de ayuda e información consigues transformar eso en algo positivo, y consigues por tanto hacer de ti una persona más carismática, valiente, fuerte y admirable, siempre que puedas y sepas manejar la carga emocional que el bullying supone.




El matonismo de los fasci di combattimento que llevó la guerra a las ciudades ha sido resignificado en una clave posmoderna en las redes sociales. Pone en evidencia las disfuncionalidades operativas de la democracia mediante campañas de desinformación que no pueden ser contrastadas ni contraargumentadas en tiempo real. Utiliza además una incorrección política que propaga un lenguaje de bayoneta y uniformidad adoctrinada que se vierte en tromba y sin mediaciones sobre los enemigos anonimizados que tiene enfrente. Los linchamientos y las llamadas “tormentas de mierda” consiguen adueñarse de debates que denuncian problemas que no existen. Y todo ello con el propósito de fijar un marco dentro del que extender la alarma y el malestar en destinatarios que, con el big data y otras estrategias de microtargeting, son identificados como consumidores y difusores de esos contenidos.El fascismo se viraliza de forma poderosísima y, con él, un decisionismo dictatorial que ponga orden y seguridad frente a una democracia en estado de descomposición. Una viralización que muta subversivamente al orientar su dinámica de apropiación del espacio de comunicación de Twitter a Instagram. Una migración que incorpora patrones propagandísticos de la estética fascista del periodo de entreguerras. Por un lado asume la imagen emocional con la que la Konservative Revolution combatió los conceptos modernos y racionales que esgrimía la República de Weimar. Y por otro interioriza la obsesión por la velocidad, la máquina, la épica y la bofetada irreverente que el futurismo inoculó al fascismo italiano al atribuirle una pulsión vanguardista y de cambio que fue tan seductora en los años veinte y treinta.La democracia liberal se debilita cotidianamente frente a un ciberfascismo que manipula con eficacia la emocionalidad herida de unas clases medias atemorizadas por su pérdida de status económico y de rol político. Unas clases medias que consumen sin filtros la simplicidad argumentativa de las redes y que retroalimentan el malestar de verse apuñaladas por una democracia que pospone sus intereses en la agenda de la política actual. De este modo, el camino hacia la dictadura se allana digitalmente.José María Lassalle, Ciberfascismo, El País 08/02/2020 [https:]]
La nuestra no es la única “cultura audiovisual” que han visto los siglos (de hecho, la mayor parte de las culturas han sido culturas audiovisuales), pero sí es la primera en que ese imaginario audiovisual va camino de ocupar la totalidad de la vida mental. Fíjense que hoy son los medios – la tele, el móvil, Internet – los que pueblan de imágenes y sonidos nuestra cabeza, configuran el mundo de estímulos al que prestamos esa atención difusa que se presta al “entorno real”, y emiten la “voz” que escuchamos más a menudo. Los medios se han convertido, en fin, en una suerte de conciencia impostada y colectiva: un mundo/mente en la que todo lo proyectado lo identificamos naturalmente como “propio”, y en el que los personajes virtuales con los que convivimos – Kobe Bryant y muchos más – representan valores y presencias reales; hasta el punto de que la muerte de uno de ellos nos convoca a todos como a habitantes de una misma “aldea” virtual. Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.



Es importante distinguir, por tanto, entre preguntas “no muy buenas” que nos dejan indiferentes y, otras, en cambio, que nos conmueven profundamente porque abren nuevas vías para desdibujar los contornos que nos mantienen prisioneros. Si estás atento acerca de qué te preguntas, ante una situación de desasosiego, apatía vital, incertidumbre o confusión, podrás comprender mejor cuáles son tus límites para comprender el mundo. Por ejemplo, si te preguntas cómo solucionarlo, vas a enfocarte hacia el resultado, evitando una mirada que se sumerja de forma profunda en la realidad. Si te preguntas la razón por la que el mundo está confabulado contra ti, vas a contemplar la realidad desde una mirada de víctima. Si te preguntas por qué siempre lo haces todo mal, estás viendo el mundo desde una perspectiva impregnada de frustración, en la que el culpable eres tú.Filosofar consiste en preguntar por lo extraordinario… y no sólo es extraordinario aquello que se pregunta, sino el preguntar mismo… Todo preguntar es un buscar. Todo buscar tiene su dirección previa que le viene de lo buscado… El preguntar tiene, en cuanto preguntar por… aquello que se pregunta. Todo preguntar por es en algún modo preguntar a…
Por último, en la filosofía, se ha solido dar más relevancia a la pregunta que a la respuesta. Es evidente, tal como hemos dicho anteriormente, que las buenas preguntas marcan un territorio nuevo a explorar, en el que puedan brotar nuevas comprensiones. Es esa pregunta, que trastoca nuestro interior, la que nos permite entrever un amplio horizonte de nuevos sentidos. Esa pregunta siempre nos aturde y nos vuelve de nuevo una y otra vez. No nos deja tranquilos porque nos está avisando de que hay algo que necesita ser visto y trascendido. Sin embargo, también podemos hablar en el ámbito filosófico de respuestas cuando las entendemos en este sentido apuntado anteriormente, es decir, como una nueva comprensión que nos acerca a la verdad. La respuesta no la vamos a alcanzar a través del pensamiento, sino a través de la vinculación con ciertas experiencias -un estado de ser- que nos transforma. La respuesta, más que buscarla, nos llega, cuando estamos presentes y escuchamos. Supone, por tanto, también dirigir nuestra atención a lo que moviliza la pregunta en nuestro interior y “escuchar” la respuesta. Según Mónica Cavallé en El arte de ser:Mi arte mayéutica tiene las mismas características que el arte [de las comadronas]. Pero difiere de él en que hace parir a los hombres y no a las mujeres, y en que vigila las almas, y no los cuerpos, en su trabajo de parto. Lo mejor del arte que practico es, sin embargo, que permite saber si lo que engendra la reflexión del joven es una apariencia engañosa o un fruto verdadero.
Si se nos hace una pregunta de cierto alcance, solemos creer que, para responder adecuadamente, tenemos que analizar antes lo que vamos a responder y controlar de algún modo nuestra respuesta. Pero lo cierto es que, simplemente estando presentes y escuchando, la respuesta se alumbra sin necesidad de empujarla, controlarla o manipularla. Dirigimos la atención, pero, acudiendo a la expresión oriental, «no empujamos el río». Y dirigir la atención es escuchar. Si escuchamos bien, estando presentes en nuestra escucha, la respuesta surgirá por sí misma. Más genéricamente, cuando en nuestra vida escuchamos la realidad, la situación global en la que nos hallamos, nuestra propia interioridad, a las personas, etcétera, las respuestas adecuadas –palabras y acciones– surgirán; y si alguna de estas acciones requiere esfuerzo y disciplina, el esfuerzo y la disciplina también surgirán.

En la continuación del texto, Hobsbawm muestra cómo un trabajo histórico riguroso permite refutar los mitos proclamados por los nacionalistas reaccionarios en la India, Israel, los Balcanes y otros países, y cómo la actitud posmodernas nos desarma ante esas amenazas.el crecimiento de las modas intelectuales «posmodernas» en las universidades occidentales, sobre todo en los departamentos de literatura y antropología, que hacen que todos los «hechos» que aspiran a una existencia objetiva sean, simplemente, construcciones intelectuales. Resumiendo, que no existe ninguna diferencia clara entre los hechos y la ficción. Pero en realidad la hay y, para los historiadores, incluidos los antipositivistas más acérrimos entre todos nosotros, es absolutamente esencial poder distinguirlos.

