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| El Roto |
Des que l’Ignasi Bassas es va separar de la seva dona, fa quatre anys, havia tingut cada vegada més problemes perquè la seva filla, que ara en té 11, anés a dormir d’hora. “Al final, després d’un estira-i-arronsa, sempre se n’anava al llit enfadada”, explica. Fa un any se li van disparar totes les alarmes quan la nena li va dir: “Mai tenim temps per parlar”. L’Ignasi, que és el fundador de l’empresa IB&BV, que treballa la intel·ligència emocional i el coaching, va optar per canviar de tàctica. “En lloc de dir-li que vagi a dormir, l’acompanyo al llit i parlem una estona de les seves emocions”, indica. La tècnica que utilitza sempre és la mateixa. “Li pregunto quina emoció ha predominat durant el seu dia: tristesa perquè s’ha enfadat amb un amic, amor perquè li agrada un nen, por davant d’un examen”, detalla. Un cop ella hi posa nom, l’Ignasi agafa el llibre Un mar d’emocions,de Francesc Torralba, i li llegeix què significa aquesta emoció, què li produeix i com la pot regular perquè l’ajudi en el seu dia a dia.
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| forges |
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| El Roto |

En primer lugar, por interés económico: los casos llamativos, sean o no representativos, atraen la atención y aumentan los niveles de audiencia. Es aquello de good news, no news. Así, los medios se interesan por esa realidad hecha de novedades, innovaciones (artefactos, tecnologías), sucesos accidentes, conflictos y supuestos desastres.
En segundo lugar, los grupos privados bien organizados trabajan con mucho ahínco para promocionar la atención pública hacia determinados riesgos en particular. Unos grupos pueden ser altruistas (por ejemplo, ONG ambientalistas); otros, enteramente guiados por su propio interés lucrativo. En ambos casos, sin embargo, la estrategia es compartida: seleccionar y publicitar un incidente para volverlo prominente para el público (intenso, vívido y saliente emocionalmente), de modo que la cuestión de la probabilidad quede obviada. Los terroristas mismos son el ejemplo más extremo en la utilización de sucesos de alta visibilidad.



Representants de l'esport reconeixen que les coses estan canviant. Ja queda lluny l'era daurada del dopatge dels anys 90. ¿N'hi ha prou d'acompanyar el canvi que es produeix o convé enfrontar-se al passat? Tenint en compte com n'ha estat d'estesa la pràctica del dopatge, ¿convé més girar full o parlar clar? L'estratègia del canvi silenciós té l'inconvenient que molts dels actors culpables de l'època daurada segueixen actius, decidint o aconsellant. No sembla que el canvi sigui seriós si d'alguna manera no hi ha una revisió pública del passat.
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| Felicitats papa |
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| Gerald Edelman |
Decía Michel de Montaigne que a lo que más temía era al miedo. Y no le faltaba razón. Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo es una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. En esta definición escueta nos encontramos con los elementos cruciales que caracterizan el miedo: angustia, riesgo, daño. El miedo remite a la idea de que estamos en peligro aunque, como dice la definición, las creencias en las cuales se basa pueden estar justificadas o no. (…)


1. Una obra de arte es un pedazo finito de realidad que distorsiona una experiencia del mundo para encender, en la propia mente o en la ajena, una ampliación de tal experiencia.2. Una obra de arte es una compresión en pos de una expansión.3. La ciencia converge con una manera de concebir el arte: evocar lo máximo con lo mínimo.4. La esencia de la ciencia está en lo que la mente creadora descubre como compartido por varias experiencias de la realidad, la esencia del arte está en la experiencia de la realidad que una mente creadora logra compartir con otras mentes.5. La grandeza de la ciencia está en que es capaz de comprender sin necesidad de intuir, la grandeza del arte en que es capaz de intuir sin necesidad de comprender.6. El método del arte se basa en la comunicabilidad de complejidades (incluidas las ininteligibles) entre dos mentes: el acto artístico es posible.7. Cuando el acto artístico ocurre entre una mente y ella misma, entonces el artista tiene la experiencia (intransferible) de su propia sinceridad.8. Desde el genio de Altamira hasta el genio de Brunelleschi pasaron quince milenios (!) sin que nadie resolviera, de una vez por todas, la proyección de un volumen de tres dimensiones sobre una superficie de dos.
9. El cubismo, curiosamente, es plano.
10. El ombligo de Adán y Eva plantea un trilema en la historia de la pintura: cuando se pinta se contradice el conocimiento revelado, cuando no se pinta se contradice el conocimiento científico y cuando se oculta se contradice el conocimiento artístico.
11. Se puede escribir ciencia nueva con un lenguaje que no lo es, perfectamente.12. En ciencia los contenidos tiran del lenguaje, en arte es el lenguaje el que tira de los contenidos.13. Las edades de la cultura humana son siete: a) la utilidad (la industria lítica del Homo habilis), b) la estética (el hacha simétrica del Homo erectus), c) la espiritualidad (el arte rupestre), d) la abstracción (Mesopotamia, Egipto, Grecia…), e) la revelación por escrito (Torá, Biblia, Corán…), f) la ciencia tal como hoy la entendemos (Renacimiento) y, finalmente, desprovisto ya de cualquier función social o religiosa: g) el arte por el arte (siglo XIX).14. Cualquier reproducción de la ecuación de una ley fundamental de la ciencia es igualmente auténtica, pero una obra de arte no se puede reemplazar por ninguna de sus representaciones. 15. La ciencia es teoría para la experiencia, el arte es experiencia para la teoría.
16. Arte rupestre: la realidad es lo que deseo.
17. Arte egipcio antiguo: grafismo para la realidad del más allá.
18. Grecia clásica: la realidad es francamente mejorable.
19. Bizancio: oro para la gloria de Dios.
20. Románico: pedagogía severa de la fe.
21. Renacimiento: la realidad no tiene la culpa de las disciplinas estancas.
22. Prerrafaelita: luz para una realidad marchita.
23. Romanticismo: la realidad es lo que siento.
24. Impresionismo: realidad efímera pixelada justo a tiempo.
25. Expresionismo: la realidad es tan angustiosa como parece.
26. Cubismo: agítese la realidad antes de usarla.
27. Dadaísmo: dimisión irrevocable ante la realidad obsoleta.
28. Surrealismo: la realidad es lo que sueño.
29. Expresionismo abstracto: la realidad produce monstruos.
30. Pop Art: la realidad es lo que consumo.
31. Op Art: la realidad es una ilusión.
32. Hiperrealismo: la realidad no es bastante real.
Jorge Wagensberg es físico y profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Universidad de Barcelona y autor de libros como Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? y A más cómo, menos por qué (ambos en Tusquets).
| Foto: Efe Miguel de Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca, sale del recinto universitario el 12 de octubre de 1936, tras un enfrentamiento verbal con Millán Astray. |
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| Michel Foucault |
Un espectro recorre lo imaginario revolucionario: la fantasía de la producción, que alimenta por doquier un desenfrenado romanticismo de la productividad. El pensamiento crítico del modo de producción no afecta al principio de la producción. En su totalidad, los conceptos que en él se articulan sólo describen la genealogía, dialéctica e histórica, de los contenidos de producción, y dejan intacta la producción como forma. Esta misma forma resurge idealizada tras la crítica del modo de producción capitalista. En efecto, dicha crítica no hace más que reforzar, por un curioso contagio, el discurso revolucionario en términos de productividad: de la liberación de las fuerzas productivas a la “productividad textual” ilimitada de Tel Quel, hasta la productividad maquinística fabril del inconsciente en Deleuze (y, claro está, el “trabajo” del inconsciente), ninguna revolución podría colocarse bajo otro signo que aquél. La consigna general es la de un Eros productivo; riqueza social o lenguaje, sentido o valor, signo o fantasía, nada hay que no esté “producido” según un “trabajo”.
Todo comienza, como es de rigor en las historias de la «zona gris», con el trance. Nos hallamos en los primeros años de la Guerra Fría. En algún lugar de Estados Unidos, protegido por muros de hormigón armado de un metro de grosor y a prueba de bombas, trabajan personas cuidadosamente entrenadas para una misión muy especial: son los soldados que controlan el espacio aéreo estadounidense. Se dedican a contemplar pantallas de radar.El ejército busca una respuesta a la pregunta de cómo se manifi esta el comportamiento egoísta
Entonces suceden cosas insólitas. Un oficial de la fuerza aérea que ha sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial sin sufrir ni un rasguño logra de alguna manera inexplicable la proeza de romperse una pierna en el corto camino que media entre su pantalla y la máquina de café. Otros militares se duermen por momentos y algunos están demasiado ausentes para contestar a una pregunta. A esto se añade la luz artificial, las puertas y pasillos subterráneos, la creciente mentalidad de búnker, y una y otra vez esos circulitos verdes en la pantalla del radar: todo esto refuerza la sensación de estar sentados en las entrañas de un «organismo hipnótico».

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| Luis Villoro |
“Un comportamiento ético incluye la aceptación autónoma de valores objetivos y normas generales, pero también su implementación en una moralidad social. Una ética política debe comprender dos momentos: la determinación de valores objetivos fundados en razones y el establecimiento de las condiciones que hagan posible su realización en bienes sociales concretos” (p. 225).
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| by Eva Vazquez |

| Giorgio Agamben |
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| Roberto Esposito |
La puissance absolue et perpétuelle, que define el poder estatal no se funda, en último término, sobre una voluntad política, sino sobre la nuda vida, que es conservada y protegida sólo en la medida en que se somete al derecho de vida y muerte del soberano o de la ley. (Éste y no otro es el significado originario del adjetivo sacer referido a la vida humana.) El estado de excepción, sobre el que el soberano decide en cada ocasión, es precisamente aquel en que la nuda vida, que, en la situación normal aparece engarzada en las múltiples formas de vida social, vuelve a plantearse en calidad de fundamento último del poder político. (G. Agamben, Medios sin fin, Pre-textos, pg. 15)
El campo es, pues, la estructura en que el estado de excepción, sobre la decisión de instaurar el cual se funda el poder soberano, se realiza de manera estable. … (…) Si no se comprende esta particular estructura jurídico-política de los campos, cuya vocación es precisamente la de realizar de manera estable la excepción, todo lo que de increíble se produjo en ellos resulta completamente ininteligible. (ibid., pg 39)
Es “gracias a” la noción de inmunidad, del rechazo de la contaminación o injerencia de lo otro, como se construye el sujeto individual moderno, la mónada sin ventanas, irrelacionada con el resto.…mientras la communitas es la relación que, sometiendo a sus miembros a un compromiso de donación recíproca, pone en peligro su identidad individual, la immunitas es la condición de dispensa de esa obligación y, en consecuencia, de defensa contra sus efectos expropiadores. (Bios, Biopolítica y filosofía, pg. 81)
La immunitas, en tanto protege a su portador del contacto riesgoso con quienes carecen de ella, restablece los límites de lo “propio” puestos en riesgo por lo “común”. Pero si la inmunización implica que a una forma de organización de índole comunitaria –sea cual fuere el significado que ahora quiera atribuirse a esa expresión- la suceden, o se le contraponen, modelos privatistas o individualistas, es notoria su relación estructural con los procesos de modernización. (ibid. pg 81)
Cuando en una celebérrima proposición del Tratado Político escribe que “cada cosa natural tiene, por naturaleza, tanto derecho cuanto poder posee para vivir y para actuar”, también él está pensando una “norma de vida”, pero en un sentido que, antes que implicar la una a la otra, las une en un mismo movimiento, que considera a la vida como normada desde siempre y a la norma, como provista naturalmente de contenido vital. (…) Es verdad que “toda cosa, por lo que hay en ella, se esfuerza en perseverar en su ser”; pero ese esfuerzo individual sólo adquiere sentido, y posibilidad de éxito, dentro de la entera extensión de la naturaleza. Por consiguiente, contemplada desde esta perspectiva general, cualquier forma de existencia, incluso anómala o carencial desde un punto de vista más limitado, tiene igual legitimidad para vivir de acuerdo con sus propias posibilidades en el conjunto de las relaciones en las que está inserta. (ibid. 297)
Todos los seres vivos están en lo abierto, se manifiestan y resplandecen en su apariencia. Pero sólo el hombre quiere apropiarse de esta apertura, aferrar la propia imagen, el propio ser manifiesto. El lenguaje es esta apropiación, que transforma la naturaleza en rostro. Por esto la apariencia se hace un problema para el hombre, el lugar de la lucha por la verdad. (Medios sin fin, pg. 79)
Pero el hecho es que esa historia de la escisión humana (o sea, simplemente la Historia) ha terminado, está en el periodo de su final. Heidegger fue el último pensador que pudo creer que se podía vivir en una comunidad política, en algo que fuera “lo propio”. Pero él mismo anunció, si bien insuficientemente, el Acontecimiento de la postpolítica y posthistoria.En nuestra cultura, el hombre ha sido siempre pensado como la articulación y la conjunción de un cuerpo y de un alma, de un viviente y de un lógos, de un elemento natural (o animal) y de un elemento sobrenatural, social o divino. Tenemos que aprender, en cambio, a pensar el hombre como lo que resulta de la desconexión de estos dos elementos y no investigar el misterio metafísico de la conjunción, sino el misterio práctico y político de la separación. (Lo abierto, Adriana Hidalgo Editora, 2006, pg.)
El cualsea (…) no toma, desde luego, a la singularidad en su indiferencia respecto de una propiedad común (…), sino solo en su ser tal cual es. Con ello, la singularidad se desprende del falso dilema que obliga al conocimiento a elegir entre la inefabilidad del individuo y la inteligibilidad del universal. Pues lo inteligible, según la bella expresión de Gerson, no es ni el universal ni el individuo en cuanto comprendido en una serie, sino “la singularidad en cuanto singularidad cualsea”. (La comunidad que viene, Pre-textos, 1996, pg. 9)
La práctica y la reflexión políticas se mueven hoy de forma exclusiva en la dialéctica entre lo propio y lo impropio, en que o bien lo impropio (como sucede en las democracias industriales) impone en todas partes su dominio con una irrefrenable voluntad de falsificación y de consumo, o bien, como sucede en los Estados integristas y totalitarios, lo propio pretende excluir de sí toda impropiedad. Si, en vez de eso, llamamos común (o, como prefieren otros, igual) a un punto de indiferencia entre lo propio y lo impropio, es decir, a algo que nunca es aprehensible en términos de una apropiación o de una expropiación, sino sólo como uso, el problema político esencial pasa a ser entonces: "¿cómo se usa un común?" (Heidegger tenía quizá en mientes algo de este tipo cuando formulaba su concepto supremo no como una apropiación ni como una expropiación, sino como apropiación de una expropiación.) (Medios sin fin, pg. 99)
| Forges |

¿Por qué escribir sobre Spinoza? También a él hay que abordarlo por el medio y no por el primer principio (sustancia única para todos los atributos). El alma yel cuerpo, nadie tuvo jamás una idea tan original de la conjunción «y». Cada individuo, alma y cuerpo, posee una infinidad de partes que le pertenecen bajo una cierta relación más o menos impuesta. Cada individuo también está compuesto de individuos de orden inferior y entra en la composición de individuos de orden superior. Todos los individuos están en la Naturaleza como en un plano de consistencia del que forman la figura completa, variable en cada momento. Y se afectan unos a otros, puesto que la relación que constituye cada uno supone un grado de fuerza, un poder de ser afectado. En el universo todo son encuentros, buenos o malos, eso depende. Adán come la manzana, ¿el fruto prohibido? No, es un fenómeno del tipo indigestión, intoxicación, envenenamiento: esa manzana podrida descompone la relación de Adán. Adán tuvo un mal encuentro. De ahí la fuerza de la pregunta de Spinoza: ¿qué puede un cuerpo?, ¿de qué afectos es capaz? Los afectos son devenires: unas veces nos debilitan, en la medida en que disminuyen nuestra potencia de obrar y descomponen nuestras relaciones (tristeza), y otras nos hacen más fuertes, en la medida en que aumenta nuestra potencia y nos hacen entrar en un individuo más amplio o superior (alegría). Spinoza no cesa de asombrarse del cuerpo. No se asombra de tener un cuerpo, sino de lo que puede el cuerpo. Y es que los cuerpos no se definen por su género o por su especie, por sus órganos y sus funciones, sino por lo que pueden, por los afectos de que son capaces, tanto en pasión como en acción. Así pues, no habréis definido un animal en tanto que no hayáis elaborado la lista de sus afectos. En ese sentido, hay más diferencias entre un caballo de carreras y un caballo de labor que entre un caballo de labor y un buey. Un lejano sucesor de Spinoza –Nietzsche-- dirá: mirad la garrapata, admirar esa bestia que se define por tres afectos, los únicos de los que es capaz en función de las relaciones de que está compuesta, un mundo tripolar, ¡eso es todo! Si la luz le afecta, se sube hasta la punta de una rama. Si el olor de un mamífero le afecta, se deja caer sobre él. Si los pelos le molestan, busca un lugar desprovisto de ellos para hundirse bajo la piel y chupar la sangre caliente. Ciega y sorda en ese inmenso bosque, la garrapata sólo tiene tres afectos, y el resto del tiempo puede dormir durante años mientras espera el encuentro. Y a pesar de todo, ¡qué fuerza! En último término, siempre se tienen los órganos y las funciones que corresponden a los afectos de los que se es capaz. Comenzad por los animales simples, que sólo tienen un número pequeño de afectos y que no están en nuestro mundo, ni en otro, sino con un mundo asociado que ellos han sabido cortar, recortar, volver a coser: la araña y su tela, el piojo y el cráneo, la garrapata y un trozo de piel de mamífero, ésos sí que son animales filosóficos y no el pájaro de Minerva. Y llamamos señal a lo que provoca un afecto, a lo que viene a efectuar un poder de ser afectado: la tela se mueve, el cráneo se pliega, un poco de piel se desnuda. Tan sólo unos cuantos signos como estrellas en una inmensa noche negra. Devenir‑araña, devenir-piojo, devenir‑garrapata, una vida desconocida, fuerte, obscura, obstinada.




Las relaciones entre la ciencia de la evolución y la ciencia de la economía siempre han sido, desde luego, muy estrechas. El mismo Darwin empleó conscientemente el lenguaje de la economía política para dar cuenta de la “economía de la naturaleza”, expresión que emplea varias veces en El origen de las especies, junto con varios términos que parecen sacados de los textos de Smith, Malthus o Ricardo: “competencia por la supervivencia”, “división del trabajo”, “especializadión de funciones”. De hecho, en tiempos de Darwin la “evolución cultural” era un concepto ya conocido en lo que llamaríamos ciencias humanas (desde dos diferentes perspectivas, ver Friedrich Hayek, La fatal arrogancia o Marvin Harris, El desarrollo de la teoría antropológica). Lo que hizo Darwin fue extender esta visión desde el mundo humano al mundo natural, introduciendo el concepto de “selección natural” como fuerza capaz de estabilizar el crecimiento de las poblaciones naturales en un mundo de recursos escasos.
Tardieu, como la Pastoral cristiana, como los jueces y legisladores, como los gobernantes, no desaprovecha ocasión alguna para hablar de eso que se supone oculto, embozado en el ámbito de lo secreto, de lo privado, de lo prohibido. El caso de los médicos es especialmente preocupante. A lo largo del siglo XIX no habrá enfermedad alguna a la que no se le suponga una etiología/causa al menos parcialmente sexual. Si se tiene tisis, o tuberculosis, o un resfriado, es porque se están usando los genitales para actos indebidos. (Ole, precisamente, los cojones de los médicos).La sombra que envuelve esos hechos, la vergüenza y la repugnancia que inspiran, alejaron siempre la mirada de los observadores… Mucho tiempo he dudado en hacer entrar en este estudio el cuadro nauseabundo.
Inventamos un placer diferente: placer en la verdad del placer, placer en saberla, en exponerla, en descubrirla, en fascinarse al verla, al decirla, al cautivar y capturar a los otros con ella, al confiarla secretamente, al desenmascararla con astucia; placer específico en el discurso verdadero sobre el placer.

Esto es innegable, ¿no? Y quien diga lo contrario, miente. Lo que dudo mucho es de que hagan falta ciento cincuenta páginas para transmitir un mensaje tan simple. En mi humilde opinión, esto puede hacerse en un par de frases. Sirva como ejemplo la concisión de David Lynch en la mítica serie de televisión Twin Peaks. A mediados de la primera temporada, Cooper, un agente del FBI encargado de investigar el asesinato de Laura Palmer, somete al doctor Jacoby (el terapeuta de Laura) a un interrogatorio. Cuando Cooper le pregunta al doctor Jacoby si Laura tenía problemas, este le responde que sí. Y cuando le pregunta si los problemas de Laura eran de naturaleza sexual, el doctor Jacoby suelta la mayor verdad de toda la serie: «Agente Cooper», le dice, «los problemas de toda nuestra sociedad son de naturaleza sexual». Esto es, chispa más o menos, digo yo, no sé, espero, lo mismo a que se refiere Foucault cuando habla de la «monarquía del sexo».Occidente ha logrado (…) hacernos pasar casi por entero —nosotros, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra individualidad, nuestra historia— bajo el signo de una lógica de la concupiscencia y el deseo (…) El sexo, razón de todo.
Dejando de lado que, en ciertos casos, amor y sexo pueden no ser más que dos caras de una misma moneda, resulta igual de difícil oponerse a la idea que subyace a estas líneas. Indudablemente, el sexo ocupa un lugar primordial en nuestras vidas. Consciente o inconscientemente, por él estamos dispuestos a hacer (casi) cualquier cosa, incluso pasarnos la castidad por el forro de la sotana. Más de un comentarista cínico ha ejemplificado este supuesto binomio sexo/muerte, o sexo/sacrificio, aludiendo a la propia biografía de Foucault, quien precisamente murió de sida, enfermedad que probablemente contrajo en sus escarceos sexuales en los clubs sadomasoquistas de San Francisco.El pacto fáustico cuya tentación inscribió en nosotros el dispositivo de la sexualidad es, de ahora en adelante, este: intercambiar la vida toda entera por el sexo mismo, por la verdad y la soberanía del sexo. El sexo bien vale la muerte. Cuando Occidente, hace ya mucho, descubrió el amor, le acordó suficiente precio como para tornar aceptable la muerte; hoy, el sexo aspira a esa equivalencia, la más elevada de todas.
(De nuevo: sin comentarios. Solo que, esta vez, con juicio de valor agazapado a mi silencio).En otro lugar he dicho que «cada cual, en este mundo, no ama lo que quiere, sino lo que puede». El papel de la sociedad, por lo tanto, frente al problema de la homosexualidad, es estudiar los orígenes profundos de la inversión del instinto para tratar de rectificarlos. En modo alguno castigar al homosexual: siempre que no sea escandaloso (…) Varios autores han tratado de combatir la homosexualidad, sustituyendo los testículos del invertido por otros de hombre sano, o por el injerto de testículos de mono en el paciente, según la técnica de Voronoff, con resultados favorables, aunque todavía no exentos de crítica (…) En dos homosexuales, de mi práctica reciente, he sugerido la realización de un injerto, según Voronoff, realizado por mi colaborador el Dr. Ferrero. En el primero, homosexual típico, con proporciones eunucoides, la tendencia irresistible de su libido hacia el hombre se modificó completamente después de la operación y se mantenía normal a los seis meses. En el otro se trataba de una homosexualidad también indudable con signos esqueléticos eunucoides y rasgos de feminidad orgánica hemilaterales. A los tres meses de la operación su libido había aumentado, pero en el mismo sentido homosexual.

Hay un programa televisivo que no se deben perder. Por lo menos hay que verlo una vez. Se llama Tiene arreglo y lo emite TVE, por la tarde, con la andaluza Toñi Moreno como presentadora. El objetivo es que cualquier persona en situación de necesidad solicite ayuda para que el espectador “solidario” que lo esté viendo entre en directo para socorrerla. Existen todo tipo de demandas: pago de deudas, el sufragio del emprendimiento de un negocio, llenar el frigorífico, tratamientos dentales, etc. Le han llovido reproches por su supuesta explotación de las miserias y dramas de ciudadanos necesitados, y por hurtarle al gobierno su obligatoria responsabilidad asistencial. Sin embargo, también es una oportunidad fascinante para asistir a una catarsis emocional que saca a la luz rasgos profundos de nuestra naturaleza que son hoy en día objeto de interés privilegiado por parte de la biología y de las ciencias centradas en nuestra evolución como criaturas sociales.

