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La idea de que existen realmente eso que llamamos “objetos matemáticos” puede trazarse hasta Platón. Su razonamiento puede resumirse más o menos en lo siguiente: los geómetras hablan de círculos “perfectos”, triángulos “perfectos” y demás cosas perfectas que no se encuentran en este mundo; por otra parte en la aritmética hablamos de números compuestos de unidades perfectamente iguales entre sí, aunque esas unidades tampoco se encuentren en este mundo; por lo tanto, concluye Platón, las matemáticas tratan de objetos matemáticos que no existen en este mundo, serían objetos puramente inteligibles que habitan “otro mundo”; además, como los objetos no son de este mundo, nuestro conocimiento de ellos debe ser independiente de nuestra experiencia o, lo que dicho técnicamente, constituye un conocimiento “a priori”.
Quizás sea hoy Hannah Arendt la pensadora que más lectores reúne en todo el mundo filosófico. Por encima de esa “primera división”, señalada por Agnes Heller, de Martin Heidegger, Ludwig Wittgenstein y Michel Foucault, los filósofos valoran a esta discípula predilecta de Martin Heidegger. Hannah Arendt (1906-1975) irrumpió en el exilio americano con una reflexión fascinada por la tradición política norteamericana. La película, que se acaba de preestrenar en el XV Festival de Cine Alemán (el estreno está previsto para el día 21 próximo), trata su asistencia como reportera del “New Yorker” al juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén. La filósofa declara sentir a Estados Unidos como “¡El Paraíso!”, en el filme, tras la durísima experiencia vivida en los campos de internamiento en Francia.
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http://www.thinglink.com/
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¿Puede haber algo en apariencia más inocente que un hermoso documental sobre la naturaleza? Y sin embargo, se trata de uno de los más claros ejemplos de cómo la descripción de la realidad se adapta a los intereses de los grupos dominantes y trasmite su ideología, sus valores.

| by Claire Pestaille |
Las siguientes orientaciones pueden facilitar el desarrollo de una discusión filosófica en un aula, un centro cultural o un café filosófico (adaptadas de La filosofía en el aula y Enseñar filosofía hoy (de Lipman y VV. AA respectivamente) ) .

Desde hace algunos años se va convirtiendo en una tradición: una vez se publica la resolución de la P.A.U., la web se va de vacaciones hasta el próximo inicio del curso escolar. Quedan aún tareas en las aulas: exámenes y evaluaciones de 4º y de 1º, preparación de la memoria final de curso… pero en lo virtual, poco más queda que rascar. Aparecerán algunos exámenes que aún no se han publicado (o que se van a hacer en los próximos días) y después no volveremos a tocar la web hasta septiembre. Un descanso más que necesario para poder ventilar la mente e ir ideando alguna cosa para el próximo curso. Arrancará el 13-14 con la espada de Damocles sobre la filosofía, amenazando quizás, por inútil, el trabajo que hacemos todos los docentes de filosofía en las aulas, y también por supuesto el virtual. En cualquier caso, empezaremos el curso con alguna que otra novedad, y sobre todo con la vista puesta en el mes de noviembre, ya que por esas fechas se cumplirá el décimo aniversario de la web. Algo habrá que preparar para celebrarlo, tenemos un par de meses por delante para ir cerrando la idea. En lo que todo eso llega, sólo falta despedirnos de quien ocasionalmente pueda pasar por aquí, y desear a todos, profesores y alumnos, un merecido descanso.
¡Feliz verano!
Imaginen el siguiente vídeo. Un hombre está sentado frente a una mesa. Encima de ella hay una caja con 100 dados. El hombre vuelca la caja y los 100 dados caen con la cara del seis boca arriba. ¿Cómo ha podido ocurrir eso?
La rigurosa autopsia a que somete Hannah Arendt al teniente coronel SS Adolf Eichmann, hombre de confianza de Himmler y uno de los más destacados especialistas del régimen hitleriano en “el problema judío” —mejor dicho, en la exterminación de unos seis millones de judíos europeos—, a raíz de los documentos y testimonios que se exhibieron en el juicio, arroja unas conclusiones escalofriantes y válidas no sólo para el nazismo sino para todas las sociedades envilecidas por el servilismo y la cobardía que genera en la población un régimen totalitario. El espíritu romántico, congénito a Occidente, nunca se ha liberado del prejuicio de ver la fuente de la crueldad humana en personajes diabólicos y de grandeza terrorífica, movidos por el ideal degenerado de hacer sufrir a los demás y sembrar su entorno de devastación y de lágrimas. Nada de esto asoma siquiera en la personalidad de ese mediocre pobre diablo, fracasado en todo lo que emprende, inculto y tonto, que encuentra de pronto, dentro de la burocracia del nazismo, la oportunidad de ascender y disfrutar del poder. Es disciplinado más por negligencia que convicciones, un instinto de supervivencia abole en él la capacidad de pensar si hay en ello algún riesgo, y sabe obedecer y servir a su jefe con docilidad perruna cuando hace falta, poniéndose una venda moral que le permite ignorar las consecuencias de los actos que perpetra cada día (como despachar trenes cargados de hombres, mujeres, niños y ancianos de todas las ciudades europeas a los campos de trabajos forzados y las cámaras de gas). Con énfasis aseguró Eichmann en el juicio que nunca había matado a un judío con sus manos y seguramente no mintió.Cualquiera que haya padecido una dictadura, incluso la más blanda, ha comprobado que el sostén más sólido de esos regímenes que anulan la libertad, la crítica, la información sin orejeras y hacen escarnio de los derechos humanos y la soberanía individual, son esos individuos sin cualidades, burócratas de oficio y de alma, que hacen mover las palancas de la corrupción y la violencia, de las torturas y los atropellos, de los robos y las desapariciones, mirando sin mirar, oyendo sin oír, actuando sin pensar, convertidos en autómatas vivientes que, de este modo, como le ocurrió a Adolf Eichmann, llegan a escalar las más altas posiciones. Invisibles, eficaces, desde esos escondites que son sus oficinas, esas mediocridades sin cara y sin nombre que pululan en todos los rodajes de una dictadura, son los responsables siempre de los peores sufrimientos y horrores que aquella produce, los agentes de ese mal que, a menudo, en vez de adornarse de la satánica munificencia de un Belcebú se oculta bajo la nimiedad de un oscuro funcionario. .Kafka ya lo identificó en esos invisibles personajes que juzgan y ejecutan a inocentes como K. por crímenes fantásticos e inexistentes, pero el gran mérito de Hannah Arendt es haber sacado de la literatura a ese hipócrita y darle el protagonismo que merece como secuaz indispensable de los verdugos y haberlo tipificado como el agente predilecto del mal en el universo totalitario.
Existe un texto tardío de Deleuze que resulta particularmente útil para diagnosticar la estructura del poder político en el parque humano occidental, más abajo de las distintas modalidades que las tradiciones nacionales, la ideología y la economía determinan en cada década. Se trata del Post-scriptum sobre las sociedades de control (1990), donde su autor rinde además homenaje a los análisis de su amigo Foucault. Éste dividió las formaciones históricas del poder en sociedades de soberanía (gravan la producción, más que organizarla; deciden la muerte, más que administrar la vida), sociedades disciplinarias y sociedades de control*.
Lo reconozco, no estoy buscando trabajo. No estoy apuntado al paro, ya no envío currículums, ni solicitudes, me he borrado de Infojobs, no miro el LinkedIn. No quiero trabajar. Así no.Otro perroflauta.Además de ser un vago, no me fío de los datos del paro. El número cuatro millones, o cinco, o seis, no me dice nada. Tampoco me preocupa la EPA, que suba o baje. No significa nada. Como el PIB, no son indicadores fiables del bienestar de una población. Yo prefiero usar el HDI (índice de desarrollo humano) de la ONU (la columna de la derecha de esta tabla es muy esclarecedora de lo que está pasando en el mundo) o el HPI (índice de felicidad planetaria):El trabajo es aquello que nos obligan a hacer. El juego es aquello a lo que no nos obligan.
Sin embargo sí me importa, y mucho, que todas las personas tengan cubiertas sus necesidades. Esto no depende de que haya más o menos desempleo, o más o menos dinero, sino de políticas y de prioridades. Al fin y al cabo, dinero hay: la cueva de Alí Babá está llena.Diez de las primeras once naciones del índice 2009 están en Iberoamérica. [...] Los Estados Unidos tienen una calificación especialmente pobre, en el puesto 114 de entre 143.
Fenomenología del espíritul





Un par de anotaciones preliminares acerca de la “filosofía” de Sloterdijk. Lo suyo no es propiamente investigar ni sentar doctrina y, por lo demás, como pensador, resulta demasiado vehemente para pasar por hermeneuta. Sus libros suelen ser glosas de grandes tramos de la historia de las ideas, cuya originalidad y audacia como relatos solo es apreciable para quienes ya conozcan los avatares del pensamiento y la cultura europeas. Su arte consiste en escribir acerca de lo consabido, la historia del pensamiento, pero contándola de otra manera. En esto se parece a los ensayistas franceses, siempre habilidosos al trazar grandes frescos de épocas; o a un tipo de filosofía de la historia que tiene más de Spengler que de Herder, Hegel o Marx. Que sus escritos estén a un paso de la ideología los hace especialmente seductores, al mismo tiempo que suscitan la sospecha de que quizás detrás de ellos no haya más que una astuta operación literaria.
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| Francisco Rodríguez Adrados |
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| César Rendueles |



Tras unos días algo ajetreados con correcciones de más exámenes, por fin he rematado la propuesta de solución de la P.A.U. que los alumnos hacían el pasado martes. La opción escogida: Nietzsche
Hannah Arendt (Barbara Sukowa) habla con su mejor amiga, Mary McCarthy (Jannet McTeer). Copyright Veronique Kolber
Hannah Arendt (Barbara Sukowa) habla con su mejor amiga, Mary McCarthy (Jannet McTeer). Copyright Veronique Kolber