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Guilles Deleuze en "Nietzsche y la filosofía" diferencia para poder hablar de la fórmula "Dios ha muerto" tres clases de muertes . Pero sitúa esta fórmula como una sentencia dramática , diferencial, tipológica, en esencia pluralista como pregunta a ¿Quién muere y quién le da muerte a Dios ? Habría pués una clase de muerte propia del judaismo y cristianismo que se vincula al momento de la voluntad de la nada, de un desprecio por la vida, pues lo que se hace es situar a la vida fuera de ella misma , en una nada, fuera de su verdadera naturaleza . Así en los orígenes el judaismo del Antiguo Testamento de la Torah y el Pentateuco se establecen como el amor a Dios es la consecuencia del resentimiento y el odio a los pecadores. Así el Dios judio YHVW es el resultado de una consciencia de la necesidad de matar al hijo de dios para inventarse un Dios amor universal , así no sólo será el pueblo judío sino ahora será el pueblo de Dios que está en todas partes. Así este Dios judío será el Dios cristiano hecho universal , la cruz representa la separación entre el antiguo y el viejo dios . El hijo de dios pide entonces amarlo como este ama el mundo, del Dios temido al hijo amado . Así la fórmula Dios ha muerto significa que Dios ha existido , ha muerto, y ha resucitado porque se ha hecho Hombre y el Hombre se ha hecho Dios. Otra clase de muerte la protagoniza San Pablo, porque instrumentaliza la muerte de Dios y funda el cristianismo y así se falsifica la propuesta del Hijo de Dios. Cristo muere por nuestros pecados Dios envia a su hijo para que el ser humano lo mate , es un sacrificio de Dios al hombre , una deuda pagada por el deudor , así ahora la muerte de Dios es para salvar a los hombres , por amor , y así el sentimiento de culpa humano implica una reparación para ser capaces de pagar esta deuda ofrecida por Dios. Pero Dios resucita en su hijo por nosotros por nuestra causa. La muerte en la cruz y la resurección son utilizadas por Pablo Así en esta segunda visión de la muerte de Dios se oculta el resentimiento y se convierte en mala conciencia , como vida reactiva así el hijo de Dios es el dios guerrero , que odia a quienes pecan . Una tercera clase de muerte convierte la muerte de Dios en su consecuencia que se llama ateismo , el ser humano elimina a dios , o sea como asesinos de dios , de quienes no soportan la piedad de este Dios que sitúa la vida en una reacción constante , que ahoga, que asfixia , que elimina toda forma de amor incluso de quien de forma ingrata no soporta todavía la compasión divina , la misericordia sagrada . La nada , la actitud de ausencia de valores y sentido obliga a una nueva muerte de Dios . SIn embargo hay una clase nueva de nihilismo pasiva que coincide con la conciencia budista . ¿Cual es el sentido de la muerte de Jesús ? Jesús habla de pecado o de amor, habla de culpa o de ausencia de resentimiento, de paz o de guerra, de corazón y de aceptar la muerte de Dios no como una fe sino como una práctica de vida, como una estética de la existencia , una forma de vida, por eso no puede resistirse al mal, al dolor, a la enfermedad, al amor, a la tristeza, por eso su muerte es la prueba más grande de su doctrina . Cristo no es el cristianismo de Pablo , ese Cristo verdadero como un Buda ... Se trata de enseñar a morir de forma serena , ofreciendo cierto hedonismo ..Jesús da lecciones al hombre y le enseña a morir por eso Cristo era budista próximo al Dalai Lama. El budismo es un nihilismo pasivo , para el fin y el cansancio de la civilización .
Un matí, mentre en Gregor Samsa es despertava d'un somni inquiet, va descobrir que s'havia transformat dins del llit en un insecte monstruós.

Se ha dicho hasta el hartazgo, con arrobo utópico o con malicia escéptica, que la pretensión del mayo del 68 era cambiar el mundo, algo excesivamente ambicioso para unos muchachos o quizá superfluo, porque el mundo cambia constantemente aunque no siempre para bien. Los que concluyen que no cambió nada y los que sostienen que ya nada fue igual deberían recordar la sabia respuesta del primer ministro chino Chu En-lai cuando le preguntaron si en su opinión la Revolución Francesa había tenido consecuencias positivas: “Aún es pronto para decirlo”.A mí me parece que las agitaciones del 68 no transformaron el mundo sino que fueron el síntoma indudable de que el mundo ya había cambiado. Más que revolucionarlo todo, sirvieron para desatascar lo rígido y autoritario que frenaba una mutación social, tecnológica y económica de escala casi planetaria. Sin duda tuvieron mucho de ideología convencional pero también un toque nuevo, característico, que iba más allá de la consabida problemática de la izquierda contra la derecha. El campo de batalla que inauguró el 68 (al menos en los países como Francia, que ya disfrutaban de democracia) fue la transformación de la vida cotidiana. Lo que se exigía no era un cambio en el Gobierno sino un cambio en la forma de vivir, en el trabajo, en el sexo, en la enseñanza, en la diversión... Eso se ve sobre todo en las pintadas en las paredes del Barrio Latino, los célebres grafitis. Algunos se han repetido tanto que ya resultan empalagosos, como pasa con coplas y refranes anónimos de la inventiva popular, pero apuntan a cuestiones que los revolucionarios convencionales descuidan: no a la toma del Palacio de Invierno, sino a la ventilación del dormitorio, el despacho y el aula en que transcurre la mayor parte de nuestra vida. “Prohibido prohibir”, “Amaos los unos sobre los otros”, “Bajo los adoquines está la playa”... pero no “Abajo el capitalismo” o “Viva la guillotina”. En esos lemas aparece el desterrado de las grandes revoluciones y de sus adversarios, tipo Raymond Aron: el humor, a veces sutil y otras meramente chusco. Nadie carente de humor debería hoy escribir ni a favor ni en contra de Mayo...Fernando Savater, El 68 visto a los 70, El País 11/05/2018 [https:]]

El pasado miércoles celebramos la 5ª sesión del Taller de Estética en el Ateneo de Cáceres. Tras exponer las dificultades a las que se enfrentan las teorías estéticas naturalistas (o inmanentistas en general), comenzamos a ensayar una teoría estética trascendentalista o "angélica", esto es: que demuestre y asuma la naturaleza trascendente del arte, que posea un carácter prescriptivo, y que pueda construirse "a priori". En el primer giro alrededor de este propósito analizamos el arte como una actividad formal, y la forma como una entidad trascendente que el artista solo puede descubrir. En este enlace a la presentación tenéis un resumen. Y en estos tres artículos (uno, dos, tres) una exposición más detallada de la teoría estética que, a título de hipótesis, queremos proponer. ![]() |
| Marisa Moscoso |

¿Sigue siendo pertinente el concepto marxista de alienación? Desde luego. La mayoría de los trabajos disponibles hoy son tan embrutecedores e indignos como lo eran en el siglo XIX. Y no me refiero solo a aquellos tan mecánicos que podrían ser perfectamente ejecutados por una computadora o un androide, sino también a aquellos otros en que la creatividad y el ingenio se ponen al servicio de objetivos insignificantes – como especular o producir cosas superfluas – , o innobles – como expoliar o engañar a la gente –...
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| Arthur Schopenhauer |
Els únics arguments contra el disseny intelligent se'ls dec a Mosterín, que en algun lloc ha explicat que el calamar té dos cors i que l'estructura de l'ull i la sortida del nervi òptic està tan mal dissenyada que deixa un punt cec. Els (nord)americans, que tenen la llosa d'haver d'explicar-lo per disposició del Senat s'espavilen a trobar argument per rebatre'l.Llibre recent, errors en el disseny dels humans que demostren que en els humans, de disseny intelligent, res: dificultat per assimilar vitamines, pelvis estreta pel tamany del crani, canells i turmells amb múltiples ossos que els fan més delicats, coxis inútil, gens trencats...Una presentació i una mostra aqui.












Este libro trata de las personas que se esconden tras los números y de los lugares en los que se hacen matemáticas. Va de la lucha con la precisión, de los problemas que hacen que esa lucha merezca la pena, de la tenacidad, de los errores, del gusto por los detalles, de grandes emociones, de reconocimientos y de premios. Es un viaje al mundo de los matemáticos, que no es un lugar ni secreto ni aparte, sino nuestro mundo. Las matemáticas no son, ni mucho menos, algo lejano o abstracto, forman parte de nuestra vida cotidiana.
¿Saben contar las abejas? ¿Cuántos números primos hay? ¿Cuál es la historia del cero? ¿Casi todo puede ser expresado en fórmulas? Encuentre respuesta a esas y a otras preguntas a través de este entretenido conjunto de historias sobre las matemáticas. Comprobará que todo el mundo cuenta. ¿Quién de entre nosotros no hace matemáticas en el día a día?
Sobre el autor
Günter M. Ziegler (Münich, 1963) es catedrático de geometría discreta en la Universidad Libre de Berlín y conocido por sus investigaciones en matemáticas discreta y geometría computacional, y particularmente en el estudio de los politopos. Ha dirigido un total de 33 tesis doctorales.
Su carrera científica ha sido objeto de numerosas distinciones entre las que sobresale el Premio Leibniz (2001), máximo galardón otorgado por la Fundación Alemana por la Investigación, el Premio Chauvenet (2004) de la Sociedad Matemática Americana, un proyecto ERC Advanced Grant en el año 2010, el Premio de ciencias de Berlin del año 2017.
Fue presidente de la Sociedad Matemática Alemana (2006-2008). Actualmente es miembro de la Academia Alemana de Ciencias, miembro de la Sociedad Americana de Matemáticas y director (por segunda vez) de la Berlin Mathematical School.
Ziegler destaca también en su labor divulgadora. Cuenta con varios libros entre los que sobresale “Proofs from THE BOOK”, escrito junto al profesor Martin Aigner, traducido ya a 14 idiomas y por el que sus autores han obtenido el premio Steele 2018.
Para leer las primeras páginas de Déjame contarte
La entrada Déjame contarte se publicó primero en Aprender a pensar.

En Shukhov va mirar cap al cel i va quedar sobtat. El sol era quasi al migdia. Quina meravella! Com volava el temps mentre treballaves! D'això se n'adonava sovint. Els dies volaven, al camp - s'esvaïen amb una revolada. Però els anys no volaven mai; no es movien ni un segon.
El pasado miércoles celebramos la 4ª sesión del Taller de Estética en el Ateneo de Cáceres. Expusimos de forma sumaria el "programa" de las llamadas estéticas naturalistas, el cual se puede reducir en tres puntos: (1) la tesis acerca de la naturaleza transcultural del arte; (2) la descripción de la "teoría pre-teórica" del arte y las propiedades que lo delimitan; (3) la demostración de que tales propiedades se deben, más o menos directamente, a la selección natural y sexual. Para ver la presentación pulsar aquí. 

Tras dos siglos de, por así decir, guerra de guerrillas contra el aristotelismo (y toda la "ciencia" desordenadamente elaborada a su alrededor) con ayuda de argumentos de tipo pirrónico, Descartes tuvo la idea de montar algo así como un asalto global, en forma de una estrategia escéptica radical. En lugar de hacer uso de un argumento por aquí (o "tropos", según la terminología de los pirrónicos), de otro argumento por allá, etc., cortados a medida del conocimiento y los prejuicios de cada autor y de las peculiaridades de la tesis que se quería refutar, Descartes pensó que una sola estrategia podía servir de "talla única". La tradición posterior llamó a esta estratégica "la duda metódica", consistente en rechazar por principio cualquier afirmación o conjetura como si fuese totalmente falsa, con sólo que existiera la más pequeña oportunidad de que no estuviese demostrada con certeza absoluta. El filósofo francés, como muchos tras él, debió sentirse asustado al principio por el poder destructivo de su argumento; pues, ¿qué, después de todo, podía tomarse como fuera de toda duda posible? Los escépticos antiguos había favorecido el conocimiento empírico sobre la (aristotélica y platónica) "aprehensión intelectual de las esencias" pese a reconocer la limitación de nuestra capacidad de extraer generalidades a partir de las observaciones y de las múltiples fuentes de error que pueden afectar a nuestros sentidos, pero confiaban en alguna medida en la experiencia inmediata, o sea, lo que podemos observar a través de los sentidos. En cambio, Descartes es el primer filósofo que usa como un argumento serio la posibilidad de que la totalidad de nuestra experiencia pueda ser un sueño o una alucinación, y por lo tanto, de que no podamos afirmar que conocemos ni siquiera lo que estamos percibiendo ahora mismo. O sea, no sólo que no podamos hacer inferencias, generalizaciones o predicciones con ayuda de lo que percibimos, sino incluso que puede ser falso que las cosas que estamos ocurrir viendo delante de nuestras narices estén ocurriendo realmente.






