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Buena parte de las malas decisiones que están en el origen de los fracasos colectivos se deben a una mala agregación de decisiones, que no eran más que la mera adición de preferencias individuales a corto plazo. Puede que singularmente consideradas cada una de las decisiones que nos condujo al desastre no fuera especialmente irracional, pero sí lo es la suma de ellas. No hay inteligencia colectiva si las sociedades no aciertan a anticipar el resultado agregado de sus decisiones en una perspectiva de medio y largo plazo, es decir, a gobernar razonablemente su futuro. El futuro es una construcción que tiene que ser anticipada con cierta coherencia. Cuando las decisiones son adoptadas con una visión de corto plazo, sin tener en cuenta las externalidades negativas y las implicaciones en el largo plazo, cuando los ciclos de decisión son demasiado cortos (electoralismo, racionalidad táctica, oportunismo), la racionalidad de los agentes es necesariamente miope. Cuando el horizonte temporal se estrecha y solo es tenido en cuenta el interés inmediato es muy difícil evitar que las cosas evolucionen catastróficamente.Se dice que en una sociedad del conocimiento la sociedad en su conjunto puede ser más inteligente que cada uno de nosotros, pero también es cierto lo contrario: que todos juntos —la sociedad interdependiente, contagiosa— estemos siendo más torpes de lo que podemos serlo cada uno de nosotros personalmente. El gran problema de las actuales sociedades democráticas es conseguir lo primero y evitar lo segundo. En sociedades complejas, donde todo está densamente interconectado, deberíamos dedicar menos energía a combatir a los enemigos externos y más a nuestra propia irracionalidad.Daniel Innerarity, La estupidez colectiva, El País 26/03/2019 [https:]]
A lo largo de nuestra historia y, sobre todo durante los 40 años del actual marco constitucional, no hemos desarrollado una cultura periodística de verificación, donde la opinión se diferencie de la información, y donde las grandes empresas y los gobiernos respeten ese propósito nuclear de los medios de comunicación, que es aportarnos información veraz. Pero nunca es tarde para que nuestros medios avancen en esa configuración institucional que les erija como los verdaderos transmisores de información veraz. Me consta que están encaminándose en esa dirección.Mientras, la empresa Newtral y la ONG Maldita.es están ganando terreno en el mercado de la verdad. Son los dos únicos actores de verificación de datos ('fact-checking') en España certificadas por la Red Internacional de Verificación de Datos (International Fact-Checking Network) que ha impulsado Poynter, una organización norteamericana sin ánimo de lucro especializada en formar, empoderar y conectar a periodistas. Para poder certificarse por la IFCN es necesario publicar en la web información relativa a los detalles de la organización, su neutralidad e independencia frente al poder político o económico, el tratamiento de las fuentes, la financiación, la metodología y la política de corrección. El profesor de la Universidad de Navarra, Ramón Salaverría, ha sido el encargado de valorar si Newtral y Maldita.es cumplen con estos principios. El proceso está bien diseñado, pero no está exento de errores como el expuesto al inicio del artículo. Aún así, ambas organizaciones han sido contratadas por Facebook para encargarse de verificar noticias que se difundan en la plataforma al calor de las próximas elecciones.Elena Herrero-Beaumont, ¿Quién se encargará de definir la verdad en la era fake?, El Confidencial 25/03/2019 [https:]]
