Me encuentro cada año con la dificultad de explicar la Teoría de las Ideas de Platón a mis alumnos de segundo de bachillerato. No sigo ningún manual porque en los manuales aparece formulada de una manera que suena absurda. Se trata de explicar a Platón desde su época pero transmitiendo lo que tiene de actual. Lo que tiene de actual quiere decir de que manera nos puede servir para una ontología del presente.
Popper, por ejemplo, a pesar de ser un filósofo inteligente , no entiende a Platón. Ni entiende su teoría política ni tampoco su teoría ontológica. Utiliza unos anacronismos que no conducen a nada fecundo. Explica su teoría política desde un concepto contemporáneo, que es el de totalitarismo, y no capta lo que tiene de interesante para pensar la democracia actual.
Con su teoría ontológica pasa lo mismo. La teoría de los tres mundos tiene su interés. Está el mundo físico, el mundo de la cultura y el mundo mental. Es decir, hay una realidad física, una realidad de los significados de lo cultural y una realidad mental. Pero esta teoría no tiene nada que ver con Platón. porque el Mundo de las Ideas no es un mundo mental. la palabra Idea engaña y yo les digo a mis alumnos que piensen en Forma más que en Idea. Platón construye su Teoría de las Ideas-Formas para explicar lo que de común y de permanente tienen las cosas singulares y cambiantes.
Yo les explico a mis alumnos dos cosas para entender su actualidad. Una es la física matemática. Las fórmulas matemáticas que explican lo que es la energía o la gravedad son herederas de las Formas platónicas. Expresan lo que hay de permanente y universal en unos fenómenos concretos y cambiantes.
Pero les hablo sobre todo de los Derechos humanos.
Esta formulación se basa en la Forma humana. Esta Forma representa lo que de común y permanente tenemos los Humanos. lo cual no existe en el Mundo Sensible donde los individuos tienen un sexo, una edad, un color, una personalidad. Pero les hablo sobre todo de la película El Hombre elefante.
Este individuo es monstruoso, su apariencia no es humana. La gente ve en él un ejemplar de circo. Se fijan, a través de la percepción sensible, en sus rasgos, que no parecen humanos. No ven más allá. Pero él tiene unas propiedades humanas muy desarrolladas : es sensible, es inteligente. Reivindica la dignidad que le corresponde como ser humano, reivindica su dignidad. Solo aquel que es capaz de ver más allá de su monstruosidad ve su Forma humana.
Es una cuestión de mirada, como Platón nos enseña en la alegoría de la caverna. Es mirar de otra manera y lo que veremos será diferente. Según como le mires verás un monstruo o un ser humano.
Les hablo también de otra película : Hotel Rwanda. Es esta película los líderes radicales hutus presentan a los tutsis como cucarachas. Cuando los hutus van a matar tutsis como quien mata a un insecto lo hacen sin odio, con la misma frialdad con que se mata a una cucaracha. Esto quiere decir que la percepción no siempre es solo sensible. Pueden introducirnos prejuicios para ver algo diferente de lo que ven nuestros sentidos. pero siempre nos quedamos en lo aparente, nunca miramos más allá. Esto es lo que nos puede enseñar hoy la Teoría de las Ideas de Platón, a respetar a El Hombre elefante. A ver , por ejemplo, los que nos hace humanos. Solo así podemos actuar con humanidad.



Cuando se recuerda que Hegel celebra el acierto de Descartes por pisar el terreno, el verdadero terreno del pensar, ha de subrayarse asimismo que, sin embargo, a su juicio no ve el país. No pocas veces, enfrascados en nuestras vicisitudes y tareas, empeñados en fijarnos con precisión de miniaturista en lo que parece estar bien contiguo, tenemos dificultades para una mirada de más vuelo y alcance. Y en esa medida se nos nubla la vista para lo más próximo. En caso de intentarse, pronto se es tildado de iluso o de estar seducido por las ensoñaciones de lo que no se deja atrapar inmediatamente. Y de nuevo se es convocado a la faena, a centrarnos en ella, a concentrarnos en lo que merece la pena, esta concreta pena, en la labor que ha de mantenernos atentos y bien ocupados.