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Qué mejor tiempo para estudiar al ínclito filósofo de Königsberg que éste en el que llueve y hace tanto frío. Entre gota y gota hemos ido desgranando los aspectos principales de la Crítica de la razón pura, una de las más gloriosas obras de la historia de la filosofía occidental. Tras ésto hemos comprendido las líneas directrices de la ética kantiana, basada principalmente en el imperativo categórico, pero a la cual también se añadieron en su momento los postulados de la razón práctica.
Para completar el estudio del autor de cara al examen, os recomiendo los siguientes recursos:
Por otro lado, como actividad voluntaria os propongo que busquéis información acerca de los autores de la enciclopedia y escribáis unas líneas sobre el tema:
a) ¿Quiénes fueron los promotores de la Enciclopedia? ¿Por qué decidieron hacer dicha obra?
b) ¿Dónde se reunían y cómo consiguieron convencer a los autores de los artículos?
c) ¿Quiénes apoyaron el proyecto? ¿Quiénes fueron sus detractores?
d) Opinión personal sobre el proyecto ilustrado.
¡Venga chicos! Una vez superado Kant tenemos ya el curso chupado. Nos vemos en clase.
Fecha límite de realización de la actividad: 6 de Abril. 21:00 p.m.
- Potser el que passa és ens fa vergonya confessar que som feliços. O ens fa por que, per dir-ho, perdem la felicitat.- Si que n'és de fràgil aleshores! - Jo crec que moltes vegades confonem felicitat amb acontentament, que no és el mateix. Estar content no és ser feliç. Ni alegre, eufòric o satisfet.

Tiene que haber gente que rompa las reglas y se atreva a llegar a las fronteras a las que no ha llegado antes nadie”, dice, entusiasta y serio, con perfecta convicción, el profesor David Kaplan, que habla de los enigmas y las alegrías de la Física con un aire sostenido de asombro, a veces con una expresión de desconcierto. El profesor Kaplan traza números y símbolos matemáticos en una pizarra como si la tiza fuera un pincel y la pizarra un lienzo, y cuando ve las imágenes de los animales pintados hace treinta mil años en la cueva de Chauvet intuye que quienes les dieron forma en la claridad de las antorchas compartían una vocación de conocimiento y maravilla muy semejante a la suya. A lo largo de Particle Fever, el mejor documental científico que he visto en mi vida, la presencia y la voz de David Kaplan lo guían a uno en un viaje de descubrimiento en el que también hay otras voces, otras caras entre ensimismadas y cordiales, las de unos cuantos hombres y mujeres que viven la ciencia como esa vocación apasionada que muchos literatos y artistas consideran privativa de sus oficios.


Esta criatura, que debe ser de mi quinta, es expuesta en un zoo humano en la Bélgica de mediados de los cincuenta a la curiosidad higiénicamente filantrópica de las miradas cautivas (de sus prejuicios). De aquí venimos… y nadie sabe a dónde vamos.
| Henri Poincaré |
La relación de nuestra mente con las cosas consiste en pensarlas, en formarse ideas de ellas. En rigor, no poseemos de lo real sino las ideas que de él hayamos logrado. (…) Con las ideas, pues, vemos las cosas, y en la actitud natural de la mente no nos damos cuenta de aquéllas, lo mismo que el ojo al mirar no se ve a sí mismo. Dicho de otro modo, pensar es el afán de captar mediante ideas la realidad; el movimiento espontáneo de la mente va de los conceptos al mundo.
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| Byung-Chul Han |
La metodología, denominada “enfoque de arriba hacia abajo”, se llama así porque se comienza con la comprensión corriente de lo que hacen las criaturas inteligentes y luego se pregunta qué clase de operaciones subyacentes podrían producir o explicar esas actividades cognitivas. Por otro lado, la metodología que comienza por el extremo opuesto del espectro se denomina “enfoque de abajo hacia arriba”. La idea básica es que las actividades cognitivas son esencialmente sólo actividades del sistema nervioso; y si queremos entenderlas, entonces la mejor manera de hacerlo es analizar el sistema nervioso mismo, descubriendo la estructura y conducta de sus elementos más pequeños, sus interconexiones e interactividad, su desarrollo en el tiempo y su control colectivo de la conducta.



| Paul M. Churchland |
Ahab, según Rockwell Kent (y según mi propia imaginación, modelada por él)
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| Forges |

| Miguel García-Baró |
Quiero presentaros la web Hacer cine en el aula de Enrique Martinez-Salanova Sánchez. En la web nos dicen:
En 1725, Giambattista Vico dijo: «El gobierno debe ajustarse a la naturaleza de los gobernados». Esto significa que toda estrategia de gobierno de la conducta humana depende de alguna idea sobre la naturaleza de aquellos que son gobernados. ¿Son tal vez miembros de un rebaño que deben ser conducidos, de modo que sus autoridades serían lo que los pastores a las ovejas? ¿Son tal vez niños que deben ser educados, y entonces las autoridades son para ellos como maestros? ¿Son sujetos cuyo carácter debe ser adiestrado —en inglés tenemos la palabra governess? Mary Poppins, en la película, era una institutriz (governess). La institutriz es la mujer que se instala con la familia para adiestrar la voluntad de los niños. ¿O tal vez aquellos sobre quienes se ejerce el gobierno son ciudadanos cuya seguridad debe ser garantizada mediante prácticas de seguridad social? ¿Quizás sean sujetos psicológicos cuya personalidad debe ser moldeada? Creo que en esta superficial trayectoria histórica se pueden ver las diferentes formas en que las ideas sobre qué sean los seres humanos están vinculadas a diferentes técnicas que permiten comprenderlos, gestionarlos y gobernarlos. Gobernarlos de acuerdo con su naturaleza significa gobernarlos a la luz de lo que se piensa que es su naturaleza en cada momento.
Al finalizar cada una de las evaluaciones, llega el momento de realizar un pequeño balance. Se ponen de un lado los aprobados, de otros los suspensos y se va comprobando cuál ha sido la evolución de cada grupo. Si lo hacemos a lo grande, tendremos sesudas y completas hojas de cálculo, que nos dan una pequeña radiografía del centro en el que estamos. Y dando un paso más allá: al mundializar los datos obtenemos algo así como el polémico informe de Pisa, que al final termina sirviendo cada vez que se publica para justificar a unos y otros. Desde aquellos que quieren matar al mensajero y desprecian la estadística y el valor de sus resultados hasta los que pretenden convertirla casi en un credo positivista desligándola del contexto social, económico y cultural en el que se elabora. Hay otra forma de mirar estas estadísticas, que salía en una conversación de esta mañana, más cercana a la antropología y, en último término, a la filosofía. Educación, libertad personal, formación individual. A su manera Pisa, como cualquier otra estadística educativa, es también un discurso sobre estos conceptos, que han venido ocupando a los filósofos desde hace ya unos cuantos siglos.
Hagamos un pequeño recrrido guiados de interrogantes. Ahí va el primero: dónde queda la libertad individual si al final el contexto socioeconómico va directamente ligado al éxito educativo. Nacer en unas condiciones difíciles nos dispara hacia el fracaso educativo. Contar con ciertas comodidades materiales y un entorno socioafectivo estable nos orienta hacia eso que llaman éxito educativo y que consiste en ir logrando una formación más o menos adecuada para las exigencias de la sociedad. Poco espacio queda para el yo, para la voluntad que desea tener una u otra vida, porque parece ser que esos proyectos vitales se moldean también en función de los estímulos recibidos. De ahí que muchos digan que la única forma de cambiar y mejorar la educación pasa por mejorar las condiciones materiales de vida de los individuos. Un enfoque paradójico: de raíces marxistas en sus orígenes, trastocado hoy en neocapitalismo, pues nos quieren convencer que aumentar la riqueza de la sociedad (aunque no mejor la distribución de la misma) tendrá a largo plazo repercusiones positivas en la educación. Triste paisaje el educativo, si todo depende de la evolución pecuniaria, de los tipos de interés y de los mercados de deuda. Variables que cuentan, y mucho, pero que no pueden quedarse solas en cualquier explicación. De otra manera no queda más que aquello de “apaga y vámonos”. Para qué educar si todo depende de los ingresos en cuenta.
La segunda pregunta puede resultar a la vez dolorosa y controvertida: ¿Qué consecuencias extraer de que aquellos países en los que más y mejor se valora socialmente a los profesores obtengan mejores resultados? Hay dos formas de ver la cuestión: quedarnos con aquello de que en ciertos países solo los mejores llegan a ser profesores, mientras que en otros como el nuestro no es preciso un buen expediente o altas calificaciones en la P.A.U. para terminar accediendo a la docencia. O también pensar que falta “motivación” a los profesores en forma de “valoración social”. Concepto este un tanto difuso que seguramente incluye desde los dineros contantes y sonantes hasta la relevancia y prestigio de la profesión. Como que no quiere la cosa, se estaría afirmando algo así como que las cosas podrían ir mejor de lo que van, pero que los profesores no ponen de su parte todo lo que podrían poner. Frase que muchos padres pronuncian cuando los profesores no les oyen, y que resulta escandalosa en el contexto educativo, que no brilla precisamente por la capacidad de autocrítica. Total, pensará la gran mayoría, la acción de un profesor en un aula poco puede cambiar en relación a todo ese mastodonte socioeconómico y cultural que termina dibujando las lineas maestras de toda estadística. Idea que nos devuelve al punto de partida: ¿Acaso no nos conduce el enfoque macroestadístico a una especie de determinismo conformista? ¿Cómo escapar del círculo vicioso estadistíco y económico? Son, sin duda, las preguntas tontas de la semana, que suelen rondar la cabeza de muchos profesores en las épocas de evaluación.