Nací en los Países Bajos y vivo en Atlanta (EE. UU. ) desde hace 30 años. Soy profesor de Psicología en la Universidad de Emory. Casado, sin hijos. Debemos regular el capitalismo y releer el libro sobre la empatía de Adam Smith. Para mí la pregunta es por qué existen religiones
Moral biológica
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| Frans de Waal |
Los estudios de comportamiento animal, afirma De Waal, dejan claro que la ayuda mutua, la empatía, el altruismo y también la angustia por la muerte de un congénere no son excepción en la conducta de muchas especies, sino la regla. Y no lo dice cualquiera: De Wall está considerado una eminencia en su especialidad, la inteligencia social de los primates. En su último libro, El bonobo y los diez mandamientos, que publica la colección Metatemas de Tusquets para celebrar los 30 años del sello, argumenta con estudios muy solventes cómo los primates distinguen entre lo correcto y lo incorrecto; por tanto, la moral humana es parte de nuestra historia natural, de la biología.
Oímos a Pepito Grillo cuando actuamos bien, pero no cuando actuamos mal.Yo no oigo voces, ¿usted las oye?
¿Es humor holandés?Cuando un perro ha hecho algo malo lo sabe: agacha las orejas, se pone patas arriba... Pero creemos que lo que está haciendo es anticiparse al castigo que recibirá.
La anticipación es una interiorización.Sí, pero no sabemos si el perro se sentiría mal si tú no estuvieras cerca para castigarlo; sin embargo, los seres humanos se autocastigan. Hay un experimento interesante: dejas al perro junto a un plato de sabrosa carne y le dices: "No toques la carne", y te vas.
Y lo espías a través de un monitor.Dependiendo de la raza, unos van inmediatamente a la carne en cuanto te das media vuelta. Otros se sientan durante media hora sin mirar la carne y no se la comen. Pero no sé si eso es consciencia.
Llámelo como quiera.La diferencia con la culpabilidad humana sólo es gradual. Sacaron al macho alfa de un grupo de monos. Los del escalafón inferior rápidamente intentaron tener sexo con las hembras (no pueden hacerlo en presencia del alfa). Cuando reintrodujeron al alfa, el resto de los machos se mostraron extremadamente sometidos, como si tuvieran conciencia de haber hecho algo malo.
¿Usted qué cree?¿Anticiparon los problemas que su acto les podía acarrear o se sintieron culpables? Lo que está claro es que no se sintieron culpables mientras estaban con las hembras.
Igualito que los humanos.Es que creo que la culpabilidad humana se exagera.
¿Qué fue primero, la moral o la religión?Nuestras religiones actuales son muy jóvenes: 3.000 o 4.000 años de antigüedad. Sabemos que nuestros ancestros, los neandertales por ejemplo, cuidaban de sus viejos, sus deformes y sus disminuidos. Seguro que tenían todo tipo de reglas sociales de comportamiento sobre lo que era aceptable.
La moralidad vino primero.Sí, y la religión es un sistema que puede reforzar esa moralidad biológica adaptativa.
¿En qué lo basa?Al analizar otros animales, especialmente los primates, vemos muchas tendencias sobre las que se han construido nuestros sistemas morales. Y las dos esenciales son la empatía y la reciprocidad, que son la base de nuestro sentido de la justicia, de la equidad.
Cuénteme.Ante un individuo que está triste o estresado, los estudios que hemos realizado con bonobos demuestran que tienen la misma respuesta que los humanos: le abrazan, le dan besos, intentan calmarlo.
La empatía es necesaria para la supervivencia.Sin ella ningún mamífero cuidaría de sus crías ni podría vivir en comunidad, y por lo tanto moriría. Chimpancés, elefantes, delfines, bonobos, perros, y todo tipo de mamíferos, tienen la capacidad cognitiva de intentar entender la situación del otro.
Deme un ejemplo de reciprocidad.En un grupo de chimpancés observamos quién acicala a quién y durante cuánto tiempo. Horas más tarde les damos una sandía que pueden compartir o transportar y comérsela a solas.
La comparten con quien los ha mimado.Sí, y eso implica memoria y gratitud.
Si somos seres morales, ¿por qué tenemos religiones?Como el resto de los primates, mientras vivíamos en comunidades pequeñas nos vigilábamos unos a otros y castigábamos al individuo que se salía de la norma. Pero con millones de personas ese sistema ya no funciona y creamos a un Dios que nos vigila a todos.
¿Qué busca usted?Estoy trabajando en el tema de la justicia, la cooperación y la reacción ante una división de recompensas desigual; un tema importantísimo en nuestra sociedad con una división cada vez más desigual de recursos. Nuestros estudios de primates indican una reacción emocional negativa muy fuerte ante la desigualdad.
¿No hay diferencia en el sentido de la justicia entre chimpancés y humanos?Estamos obteniendo las mismas respuestas.
Si vamos más allá de los primates, ¿hasta qué punto es aplicable la cooperación?Los elefantes y los delfines están en el mismo nivel de cooperación que los chimpancés según los experimentos, las mismas pruebas que yo hago. Creo que los chimpancés son únicos en su similitud con nosotros, pero no desde el punto de vista de su inteligencia.
Cuénteme.Tenemos buena prueba de elevadísimos niveles de inteligencia también en córvidos, loros, delfines, ballenas y elefantes.
¿Dónde se establece la barrera entre los humanos y los otros animales?No estoy seguro de que exista una barrera: cuanto más sabemos, más se desdibuja. El reconocimiento ante el espejo, que implica autoconciencia, ya se ha demostrado con delfines, elefantes y hasta urracas.
Imma Sanchis, "El altruismo y la ayuda mutua son ley entre muchas especies" (Frans de Waal), La Vanguardia, 30/05/2014







Los expertos en educación superior han planteado en los últimos años la necesidad de realizar cambios drásticos para hacer posible el acceso a un mayor número de alumnos a un coste menor, y sustituir la acumulación de conocimiento por la aquisición de habilidades. Los Cursos Masivos en Línea (MOOCs) parecían el camino adecuado para lograr esos propósitos.











Según Entreculturas, la educación intercultural es una propuesta educativa que busca trabajar los conocimientos, habilidades, actitudes y valores, que permitan a todos y cada uno de los miembros que forman la comunidad educativa y a todos los miembros de la sociedad en general, relacionarse, comunicarse y convivir, de manera que se establezcan relaciones de igualdad de oportunidades, ejercicio de los derechos, cumplimiento de deberes y responsabilidades, y plena participación en el conjunto social, evitando situaciones de exclusión y segregación.
No son tiempos favorables para la filantropía. Los robos a gran escala desde las más altas esferas del poder, los recientes engaños políticos, las corruptelas varias, y hasta los asesinatos nos trasladan una imagen negativa del ser humano y hacen difícil ver una realidad contrastable: nuestra especie ha sido y es una de las más cooperativas que existen en el planeta Tierra. Pero, ¿y si toda esta agresividad y mentiras fueran sólo una pequeña parte de la historia? ¿Y si algunos árboles tóxicos no nos dejaran ver el maravilloso bosque?Hasta hace muy poco, el modelo mental según el cual el egoísmo y la competición extrema reinaban en la naturaleza colonizaron nuestras mentes. La idea de que "la ley de la selva" y el "todos contra todos" regían los comportamientos de todos los animales, incluidos nosotros, se extendió a muchos ámbitos: la economía, la política, la sociedad, el mercado, etc. El filósofo Thomas Hobbes y otros pesimistas antropológicos habían ganado la batalla. El hombre era un lobo para sí mismo porque su psicología le impulsaba a cometer atrocidades contra otros miembros de su especie. Éste fue el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de una de las teorías más crueles en la Historia: el darwinismo social. Según esta línea de pensamiento, sólo sobreviven los más aptos, algo que supieron aprovechar muy bien los nazis para justificar sus barbaridades. Lo que se le olvidó a sus creadores, Herbert Spencer y Joseph Fisher, es que el altruismo y la ayuda también son formas de adaptación muy importantes. Es más, parece ser una de las mejores estrategias para el éxito jamás concebida. Hace no mucho tiempo, el Homo sapiens compartió territorio con otros homínidos: el Homo erectus en la zona de la actual china y el Homo neanderthalensis en Europa. Durante décadas no han existido hipótesis fiables que explicaran la extinción de nuestros antiguos compañeros de evolución, pero análisis recientes de la vida social de las tres especies revelan algunos datos apasionantes. Todos eran seres muy inteligentes, pero los humanos poseían una fortaleza que los otros homínidos no: la cooperación extrema y el trabajo en equipo como llave para la supervivencia. En los yacimientos arqueológicos de Atapuerca (Burgos) y la Cueva del Castillo (Cantabria) se han encontrado restos humanos de ancianos, enfermos y minusválidos que sólo pudieron sobrevivir gracias a la ayuda de otros congéneres. En primates sucede tres cuartos de lo mismo. Se ha documentado el caso de una macaca que nació sin manos ni pies, pero que gracias al cuidado de los compañeros sobrevivió largos años y tuvo descendencia. Hechos difíciles de explicar para los que llevaron las tesis de Darwin al extremo. Los estudios realizados durante la última década están destruyendo el mito de una naturaleza cruel en la que los individuos sólo miran por sí mismos. Por ejemplo, en varios estudios con niños llevados a cabo por el psicólogo Felix Warneken, un investigador adulto fingía tener problemas bajo la atenta mirada de niños menores de 15 meses de edad. Los resultados demostraron la existencia de una fuerte tendencia a la ayuda sin obtener recompensa alguna, ya que 22 de los 23 niños ayudaron de manera incondicional. Cuando se repitieron las pruebas con bobonos y chimpancés, los resultados fueron idénticos, lo que sugiere un origen innato y biológico del altruismo. Quizá el problema no está en el exterior sino en el interior de nuestra mente. Los seres humanos somos expertos en detectar lo negativo, aquello que falla, pero nos cuesta imaginar cosas nuevas a no ser que hayan ocurrido antes. En otras palabras, nos fijamos de manera sistemática en lo que no tenemos o se hace mal, ya sea de nosotros o de nuestro alrededor. Ello implica a personas, eventos, objetos y otro tipo de elementos. Este modelo mental incide en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en la interpretación del comportamiento de quien nos rodea, lo que dificulta establecer vínculos de calidad porque nos juzgamos por lo peor que hacen un pequeño porcentaje de la población. Sí, claro que hay ladrones, mentirosos y corruptos. Free riders o agentes libres los llamamos desde la biología evolutiva. Por ejemplo, tipos como Bárcenas, Berlusconi o Madoff son claramente free riders. Humanos a los que no les importa el resto y sólo miran por su interés. Pero la mayoría no somos así. Paul Rozin y Edward B. Royman, de la Universidad de Pensilvania, creen que tanto los animales como los humanos estamos condicionados por predisposiciones innatas que nos empujan a interpretar el mundo centrándonos en lo negativo. El psicólogo Guido Peters lo denominó "la asimetría entre lo positivo y lo negativo". Peeters cree que durante la evolución fue más adaptativo fijarse en lo negativo y estar siempre alerta a lo que no iba bien. Hace miles o millones de años, los que estaban concentrados en lo que iba mal sobrevivían más. El "radar de carencias", como me gusta llamarlo, se desarrolló en aquella época y se centra en lo negativo o en lo que no poseemos.Por lo tanto, no dejemos que un puñado de indeseables nos impida ver los actos más bellos y nobles que forman parte nosotros desde hace millones de años. La mirada centrada en lo negativo, esto es, pesimista respecto a la verdadera naturaleza de nuestra especie, además de ser errónea, nos impide ser felices y acudir de nuevo a la que fue, es y será siempre la llave para nuestra supervivencia: la cooperación y la ayuda mutua.Pablo Herreros, El mito de la "ley de la selva", Yo mono, 24/05/2014 
