La segunda: Los rusos me tienen preocupado. ¿Dónde esta aquel interés que mostraban por El café de Ocata? ¿Por qué me han abandonado con lo intrigante que era su compañía? Menos mal que Ucrania, sorprendentemente, parece estar dispuesta a tomar el relevo del mundo eslavo. Los franceses se han puesto en cabeza -estoy convencido que una buena parte de culpa la tiene mi amiga B.- y los norteamericanos y los brasileños andan reñidos por el tercer puesto 
Y esto es todo.