Filosofía: una responsabilidad cósmica
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Jasmina Sopova
CORREU DE LA UNESCO 2007 - número 9
La filosofía puede agudizar el sentido crítico, tal es la enseñanza
principal que surge de este dossier del Correo de la UNESCO publicado con motivo
del Día Mundial de la Filosofía (15 de noviembre). Ocho filósofos
contemporáneos, de sensibilidades y culturas diferentes, nos brindan
sus reflexiones sobre el papel de la filosofía en el mundo de hoy.
Se rebelan contra los dogmatismos y los discursos manipuladores. Se inquietan
ante la intolerancia y el aumento de los fanatismos. Nos recuerdan que también
somos primates y que ante todo deberíamos ocuparnos de nuestro planeta.
Y preconizan una filosofía que no se contente con permanecer acantonada
en el ámbito de lo verbal.
“No creo en absoluto en lo que hoy día da en llamarse corrientemente
muerte de la filosofía”, escribía en 1972 el filósofo
francés Jacques Derrida. Tampoco lo creen los filósofos que se
expresan en nuestra publicación. Pero también reconocen que la
filosofía no tiene el impacto que podría tener en nuestra sociedad
y que los filósofos son, en parte, responsables de ello. ¿Cómo
podrían remediarlo? “Evitando hablar de manera obtusa, vaga e incomprensible,
dejando de lado a ciertos amantes de lógicas sectarias que gozan quedando
y reproduciéndose intelectualmente entre ellos en forma incestuosa”,
propone Michel Onfray (Francia), un filósofo que tiene los pies bien
plantados en la tierra.
No será Jostein Gaarder (Noruega) quien lo contradiga, pues preconiza
una filosofía que pueda ayudarnos a redactar el manual de instrucciones
para timonear la nave espacial Tierra. “La filosofía no es nada
más ni nada menos que el elogio de la conciencia humana”, afirma.
“¿No es acaso entonces deber del filósofo ser el primero
en defenderla contra su aniquilación?” Aquí, el autor de
El mundo de Sofía, nos previene: “Somos la primera generación
en afectar el clima del planeta y sin duda la última en no tener que
pagar por ello un precio muy elevado”.
En cuanto a la filósofa turca Ioanna Kuçuradi, ella explora el
terreno del verbo para denunciar cierta confusión semántica reinante
en especial en el discurso político. Kuçuradi se interesa por
el término “valor” que define como un cajón de sastre
y precisa: “En una época en la que la búsqueda de sentido
lleva a los individuos a transformarse en bombas humanas, se espera también
de los filósofos que estatuyan sobre el concepto de valor y sobre los
conceptos relacionados con los valores éticos”.
“Es raro que los dictadores opriman a toda la población”,
comprueba Peter J. King (Reino Unido). “Persuaden, en efecto, a una fracción
de la misma a colaborar en oprimir al resto, y lo hacen generalmente con argumentos
falaces y con tesis mediocres pero seductoras”. Otro filósofo más
que quiere disipar la bruma verbal hecha de ilogismos primarios y supercherías.
“En los países sometidos a regímenes autoritarios, incluso
depredadores”, insiste Mohammed Arkoun (Argelia), “el regreso a
la religión traduce la búsqueda de un refugio”. Arkoun constata
que la religiosidad progresa también en las sociedades más ricas,
acarreando la marginalización del pensamiento y la cultura filosóficas.
Debemos abolir la autoridad de la religión sobre la moral y admitir
que no somos infalibles. No impongamos nuestras costumbres como universales,
como leyes universales: sólo así podremos establecer un diálogo
que nos permita evitar los conflictos, añade Kwasi Wiredu Ghana).
Woo-Tak Kee asiente: “Hay un límite para el papel que la religión
y la política pueden desempeñar en la resolución de los
conflictos que oponen las culturas humanas. Corresponde a los filósofos
proponer soluciones”, escribe este filósofo surcoreano que lanza
aquí un debate sobre la universalidad de la filosofía o, en otros
términos, una filosofía que busque la universalidad en el seno
de la diversidad cultural.
Es precisamente la diversidad de nuestros modos de vida que condiciona el humor,
opina M. E. Orellana Benado (Chile), quien toma el partido de abordar la cuestión
de la filosofía desde el ángulo de la risa: “El mundo de
los hombres es fundamentalmente absurdo”, dice. “Por eso, ser capaces
de extraer los aspectos cómicos de esta incongruencia y reconocerlos
cuando se presentan ante nosotros nos ayuda a sobrevivir”.
Además de este dossier, el Correo propone dos retrospectivas: una que
reproduce entrevistas publicadas por nuestra revista, "El rincón
de los filósofos", y otra consagrada a los "Filósofos
celebrados por la UNESCO".
© UNESCO/Aleksandar Džoni-Šopov
Una responsibilidad cósmica. |