
A pesar de la cultura de la cobertura, es como si para el artista no hubiera “salida”. La protección vendrá de la intemperie. La salida solamente consiste en un mapa de la trampa, del laberinto en el que estamos sin remedio. El hilo que nos guía es la simple crudeza del dédalo en que nos agitamos. Somos insectos atrapados, pero hay una posibilidad de inocencia, incluso de alegría, al asumir esa tragedia. Una anarquía coronada, se dijo en otra época. (...)
En tal aspecto, el arte es ciencia en un sentido radical que el concepto no entiende. Se trata incluso medicina, pues el arte pretende “curar” usando de otro modo el mismo material volátil que nos envenena.
Ignacio Castro Rey, Material inestable, fronteraD, 01/06/2013 [www.fronterad.com]