Hoy no puedo dejar de recordar este texto. Dice así:
"Una de las cosas más extrañas es que todos los genios militares del mundo hayan hablado de paz. Los conquistadores del pasado, que mataban para imponer la paz -por ejemplo, Alejandro, Julio César, Carlomagno y Napoleón-, coinciden en la búsqueda de un orden universal basado en la paz (...) en la actualidad, los hombres que gobiernan nuestro mundo se pasan el tiempo hablando de la paz. ¿Dónde reside, pues, el problema? Estos gobernantes nos hablan de la paz como si se tratase de un objetivo muy lejano, de un fin que estamos buscando. Pero algún día nos daremos cuenta de que la paz no puede ser simplemente un objetivo distante, sino que es el medio con cuya utilización llegaremos a aquel objetivo. Para alcanzar un fin pacífico, debemos emplear medios pacíficos. Y con estas palabras, como análisis final, pretendo decir que el fin y los medios deben estar en estrecha correspondencia, pues el fin está ya contenido en los medios, y finalmente, unos medios destructivos nunca podrán llevarnos hacia un fin constructivo" (subrayado mío).
Te invito a un ejercicio. Cambia la palabra "paz" por la palabra "seguridad" y vuelve a leer el texto. ¿No sigue hablándonos de nuestro presente? Y piensa en las consecuencias de que los fines estén ya contenidos en los medios. ¿Es este texto el testimonio de un error? ¿No entiende la naturaleza violenta de la realidad? ¿O nos enseña un camino que rompe el círculo vicioso de su violencia sin fin? Rompamos ese círculo vicioso. Dejemos de lado los caminos que reproducen el horror que pretenden combatir. No participemos en falsas soluciones. Busquemos respuestas que conviertan nuestras vidas en círculos virtuosos. Leamos textos como éstos y dejemos que hagan su tarea en nosotros... El autor es Martin Luther King.