Eros (el amor romántico y apasionado), Ludus (el amor con un componente lúdico) y Storge (el amor con tendencia amistosa), a los que se añadían tres tipos secundarios:Ma n ía (el amor fundado sobre la posesión y la dependencia, Pragma (el amor calculador) y Agapé (el amor altruista y sacrificial). Estos tres tipos secundarios se ponían en relación con parejas de los tipos primarios: Manía, por ejemplo, estaba considerada como una mezcla de Eros y Ludus, siendo sin embargo cualitativamente diferente tanto de uno como del otro. Diez años más tarde, C. S. Hendrick intentó crear un instrumento de investigación que permitiera medir, mediante el análisis factorial, la realidad y confiabilidad de esta clasificación. Otros estudios han tratado más recientemente de ver en qué medida estas seis categorías diferentes de amor podrían ser traducidas estadísticamente en relación con los rasgos psicológicos particulares.
1. Un ramito de violetas, de Cecilia. La cantante tuvo un accidente y murió muy joven. Le dio tiempo a hacer unas cuantas obras maestras. Por ejemplo, esta retorcida y emotiva historia de adulterio
2. Muera el amor, de Rocío Jurado. Hace poco murió también ese vendaval que era La Más Grande. En esta arrabatada interpretación le canta al reverso tenebroso de la pasión. Esta canción me deja agotado...
3. Poco antes de que den las diez, de Joan Manuel Serrat. Y es que aunque no lo creais hubo un tiempo en que las chicas tenían como hora límite de llegada a casa las diez. No servía de mucho, claro.
4. Annabel Lee, de Radio Futura. La más perfecta adaptación musical de un poema que he escuchado jamás. Santiago Auserón y Edgar A. Poe. ¡Que te envidien los ángeles mola!
5. Strangers in the night, de Frank Sinatra. El crooner por excelencia en una canción sobre enamoramiento por desesperación. Heroica y triste a la vez.
6. Friday I'm love, The Cure. El grupo británico tiene imagen siniestra pero en su haber tiene una de las canciones de amor más luminosas y optimistas (su versión oscura del amor)
7. El jardín prohibido, de Sandro Giacobbe. No podia faltar un italiano. Y es que solo un italiano puede tener tanta poca vergüenza: "La vida es así, no la he inventado yo"
8. No more tears. Donna Summer y Barbra Streisand. Y si hay amor también hay desamor. Risas y lágrimas. ¡Y más allá! Esta canción tiene el más increíble giro de guión que conozca. Comienza lloriqueando y terminan de juerga total. Olé
9. Mad about the boy, de Dinah Washington. Los de Levi's hicieron un anuncio en el que combinaban la canción de Washington -en plan ¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?- con un fantástico relato de Cheever titulado El nadador.
10. Dry martini, de Nacho Vegas.
Y ahora las vuestras... (votad en la encuesta de la columna de la derecha, por cierto)