– Victoria. ¿Que el Medio Oriente tiene una relación complicada con la Modernidad? Desde luego. Nadie sensato dirá que va a ser fácil. Siempre ha sido duro, muy difícil. A la Libertad le cuesta mucho –sangre, sudor, lágrimas– abrirse paso. En todo tiempo y lugar.
La secularización que comenzó en la Europa cristiana con el Humanismo y la Modernidad está ahora llegando a los países musulmanes -árabes, persas y demás-. Como en la Inglaterra de John Locke, en forma de revolución. Entonces los dictadores tampoco cedían poder fácilmente. Los revolucionarios ingleses lockeanos le cortaron la cabeza a Carlos I como los franceses se la cortarían luego a Luis XVI. En Egipto, la revolución se está desarrollando de una forma más suave. Aunque nunca hay que decir "nunca" en los asuntos históricos. La historia no está escrita. Y da muchas vueltas. Tras las dictaduras aristocráticas de Carlos I y Luis XVI vinieron las dictaduras populares y secularizadas de Oliver Cromwell y Robespierre. Ambos le habían cogido el gustillo a eso de cortar cabezas... aunque ambos acabaron sin la suya (a Cromwell lo decapitaron una vez muerto. Lo que siempre es una ventaja. Os recomiendo el visionado de Matar a un rey para comprender mejor la época en la que vivió John Locke)
Así que habrá que seguir muy de cerca el caso egipcio con la guía de John Locke y su defensa del concepto de derechos humanos y de limitación del poder. Porque a la dictadura secularizada de Mubarak puede seguir una democracia secularizada como la de Turquía, mejoraremos, o bien una dictadura islamista como la de Irán, empeoraremos. La cuestión es, por tanto, ¿qué vamos a hacer nosotros, demócratas liberales secularizados (es decir, lockeanos) para ayudar a los que en Egipto luchan (no es una frase hecha) por la libertad?

Viñeta publicada en Público