La transición fue posible porque Fraga y Carrillo, que no habían sido demócratas ninguno, se dieron la mano y decidieron no mirar por encima del hombro del otro. Me imagino que los que se han reunido en Canaletas lo que quieren es cortar de un tajo esas manos ceñidas y dejar a la izquierda y a la derecha con sus muñones sangrantes recordándose lo que han sido.
O quizás hay que perdonarlos, porque simplemente no saben lo que se hacen cuando juegan con las llaves del sepulcro del Cid.