1. Las tradiciones (la historia común como conjunto de hábitos comunes, entendiendo por hábitos, a su vez, aquello que vale, puesto que viene valiendo) no se pueden justificar a sí mismas por su éxito, sino por nuestra incapacidad para arreglárnoslas sin ellas.2. Lo primero que hay que presumir ante una tradición es su racionalidad. Es más racional vivir en un relato que en un principio (la cuestión del comienzo absoluto es un segmento de un relato que la engloba).3. La fundamentación explícita de una tradición (que exige la deshabituación de la tradición) debe correr a cuenta de quien la cuestiona (el peso de la prueba ha de correr a cargo del promotor del cambio: ¿Con qué legitimación el promotor del cambio exige a la tradición una legitimación absoluta?).4. Mientras la norma anterior no sea satisfecha, las tradiciones deben ser transmitidas (y, por consiguiente, relativamente desplazadas) como un patrimonio valioso. 5. Toda moral fáctica es una moral provisoria legitimada por la hipérbole de la pregunta por la fundamentación absoluta.
Codas (marquardianas):
Coda 1: La filosofía de la absoluta legitimación es cristianismo menos gracia.Coda 2: La sociedad líquida será soportable mientras siga fluyendo el agua corriente.