
Alberto Royo ha escrito un libro ecológicamente necesario, si es que consideramos que la pluralidad de opiniones tiene algún valor en una democracia y que la educación algo tiene que ver con la democracia. Es un ejemplo de pensamiento divergente, de autonomía intelectual e incluso de resiliencia que merece, como mínimo, ser considerado como un animal exótico que debe ser preservado para no empobrecer el ecosistema pedagógico. Yo estoy obligado a presentárselo porque cuando me envió el libro adjuntó al mismo tres argumentos de mucho peso: dos botellas de un vino excelente de las tierras de Borja y un queso soberbio. No estoy nada seguro que ese "Contra" de la portada haya sido un acierto. Pero me quedo con el subtítulo: "Por una enseñanza basada en el conocimiento". En definitiva: os espero el miércoles 24 a las 19:00 en la Casa del Libro (Rambla de Catalunya, 37, Barcelona).