"Me ha ocurrido muchas veces y estoy seguro de que a vosotros también. La cuestión es la siguiente: ¿por qué, cuando nos reunimos con amigos, con gente de confianza, o simplemente con personas dejadas llevar por lo ques sugiere el sentido común, tendemos a coincidir en la valoración de los asuntos cotidianos e incluso en los más escabrosos, que suelen ser (por los prejuicios de que se acompañan)