Twitter y Facebook son las “nuevas” maneras de estar en la red. Las herramientas sociales han impuesto su hegemonía, y no hay forma de escapar de ellas, si se quiere estar a la altura de los tiempos: de hecho parece ser que contribuyen al desarrollo de nuestro cerebro. La red se ha desarrollado de manera fulgurante en todo lo relacionado con el comercio y el beneficio: compramos on-line y, gracias a que genera muchos ingresos, también nos relacionamos con otros seres humanos a través de Internet. Esto es lo que explica que un portal creado para mantener el contacto con los compañeros de la uni se termine convirtiendo en uno de los mayores negocios de los últimos años. O que una web que permite lanzar mensajes de 140 caracteres sea la manera de estar conectado con el resto del mundo. Una forma más de compartir la red caracterizada por ser instantánea y sencilla. Cualquier recurso puede compartirse en apenas unos segundos.
La red crece y se transforma. Pero no lo hace en todas las direcciones. Se dice, por ejemplo, que los blogs van perdiendo cada vez más usuarios. Fueron en su día un catalizados de las relaciones sociales: a través de ellos surgieron comunidades de usuarios, se compartían intereses, se organizaban proyectos comunes… Hoy todo esto cuesta demasiado tiempo, y twitter nos permite estar conectados con menos esfuerzo. La cuestión es que la transición no es ni mucho menos inocua: el usuario no crea contenidos, sino que los comparte. Si hay algo que circula hoy por la red son los enlaces a otras páginas, entre las que los grandes diarios nacionales ocupan un lugar destacado. Los periodistas no trabajan ya tanto en su blog personal, sino que distribuyen noticias a través de twitter. La creación de contenidos culturales sufre también la merma correspondiente: los profesores no encuentran ya estimulante el crear sus propios recursos, sino que ponen en común todo lo que encuentran en su navegación. Comparten ideas y actividades en 140 caracteres.
Vamos hacia lo pequeño. Reducir el mensaje a su mínima expresión. El blog no tenía ya nada que ver con el libro. Si el medio es el mensaje, el blog obliga a un determinado tipo de texto. En 140 caracteres, o en la caja de texto de nuestra red social favorita no entra mucho más. La red crece socialmente, económicamente. Pero no lo hace tanto en su dimensión educativa o cultural. Algo de lo que debemos ser conscientes en todo momento: en la mayoría de los casos, las TIC aplicadas a la educación implican la utilización educativa de herramientas que no están pensadas para un contexto educativo. Con todo lo que esto significa. Y da la sensación de que en este debate es la educación la que ha de adaptarse: si la red crece hacia lo pequeño, la educación tiene que miniaturizarse. Reducir la historia, las mates o la física a las letras de un SMS: esta es la tendencia dominante. Algo que puede ser válido para compartir enlaces con los alumnos, pero poco más. El desarrollo de la red no está orientado por intereses educativos o culturales. Relegar los contenidos a un segundo plano en favor del “contacto” es el mayor síntoma. Y todos los que nos dedicamos a la docencia y estamos interesados en las nuevas tecnologías deberíamos tenerlo muy en cuenta.